CONFESIONES :o, MUY PERSONAL, REFLEXIONES

PERDÓN.

imaginacionSoltar cargas que nos oprimen. Despojarnos de la culpabilidad que llevamos a cuestas. Liberarnos de la agonía que nos hace respirar con dificultad. No permitir que la amargura nos robe la sonrisa. Remendar lo que se estaba rompiendo. Reconocer con humildad y sensatez que hemos fallado. Intentar restaurar las relaciones, en lugar de darlas definitivamente por perdidas. Hacer nuestra parte. Ir más allá del orgullo, del egoísmo, y de nuestro desenfrenado deseo de “tener siempre la razón”. Poder mirar a los ojos, con la consciencia limpia. Poder sonreír, sabiendo que estamos en paz con nosotros mismos, y con los demás. Dormir con la tranquilidad de alguien que se siente a cuentas. También liberar a otros de las cargas que les hemos impuesto. Todos fallamos. Todos ofendemos. Todos necesitamos el perdón.
-Lihem ben Sayel

[The Making-Of: ‘Perdón’]

CONFESIONES :o, MUY PERSONAL, PROSA, REFLEXIONES, TESTIMONIOS

SERIE: CARTAS PERDIDAS (I)

Presentación2

En honor a esas decenas de cartas que he escrito y que jamás han llegado a su destino, ya sea por cobardía o por sensatez…

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(Play mientras lees…)

#1

Hola, cómo estás… quería tomarme este tiempo para decirte un par de cosas. Sí, ya sé que han pasado muchos años, y que quizá sea demasiado tarde, pero no podía pasar una noche más con esta sensación tan profunda ahogándome. 

Simplemente quería pedirte perdón:

Perdón por no haber comprendido tu amor por mí.

Perdón por haberte hecho sentir culpable más de una vez.

Perdón por haberte “castigado” con mi indiferencia en represalia al daño que nos hicimos en el pasado.

Perdón por no haberte demostrado con mis abrazos que ya el pasado estaba olvidado, que sólo nos quedaba seguir adelante sin más remordimientos.

Perdón por haber dejado pasar demasiado tiempo, demasiados silencios, demasiados momentos que sé que ya no volverán.

Por eso te escribo esto, porque quizá de algún modo u otro aún no sea demasiado tarde para mirarnos a los ojos, tomarnos de las manos y darnos ese abrazo que tanto he deseado, sobre todo en los minutos más oscuros de mi vida, cuando en silencio gritaba tu nombre para que vinieras a socorrerme, porque sabía que sólo tu presencia me ayudaría a sentirme protegida una vez más.

¿Tú qué crees, podríamos lograrlo…?

Sí, seguramente dirías que sí, y me apretarías contra tu pecho haciéndome sentir lo mucho que has esperado esta carta, este momento en tu vida.

Pero nunca he tenido tu valentía para decir las cosas tan de frente, ya sabes, las emociones no son mi fuerte, y llorar ante alguien sigue siendo para mí una especie de estigma de fragilidad. No sé por qué me vuelvo tan loca con esto, si de todas formas he aprendido a asimilar mi fragilidad, pero ya ves… hay cosas que siguen sin cambiar.

Ahora sé que todo podría ser distinto, todo podría ser tan bueno si yo te entregase esta carta y si rompiese a llorar de todas formas sin importarme demasiado desnudar mi alma.

Pero esta carta no llegará a su destino, una vez más.

Y así, seguiremos tan cerca pero tan lejos…

Nunca me ha gustado mi exceso de complejidad.