CONFESIONES :o, MUY PERSONAL, REFLEXIONES

PERDÓN.

imaginacionSoltar cargas que nos oprimen. Despojarnos de la culpabilidad que llevamos a cuestas. Liberarnos de la agonía que nos hace respirar con dificultad. No permitir que la amargura nos robe la sonrisa. Remendar lo que se estaba rompiendo. Reconocer con humildad y sensatez que hemos fallado. Intentar restaurar las relaciones, en lugar de darlas definitivamente por perdidas. Hacer nuestra parte. Ir más allá del orgullo, del egoísmo, y de nuestro desenfrenado deseo de “tener siempre la razón”. Poder mirar a los ojos, con la consciencia limpia. Poder sonreír, sabiendo que estamos en paz con nosotros mismos, y con los demás. Dormir con la tranquilidad de alguien que se siente a cuentas. También liberar a otros de las cargas que les hemos impuesto. Todos fallamos. Todos ofendemos. Todos necesitamos el perdón.
-Lihem ben Sayel

[The Making-Of: ‘Perdón’]

PROSA

LUGARES DE PAZ


¿A dónde irás? ¿Buscarás lugares de paz…? ¿Te alejarás de las sombras, de las noches oscuras; acudirás al llamado de tu alma, que clama libertad? Atraviesa las puertas del miedo, inventa caminos, encuentra tus versos, recorre senderos que te alejen de aquí. No esperes más, no mires atrás. No hay nada en este sitio que puedas amar. Extiende tu vista hacia el horizonte de los tiempos. Desata tu vida del dolor y la sequedad. Vé y corre hacia la Fuente de la vida… ahí te saciarás; sólo ahí comprenderás.

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-Amira Akhtar

REFLEXIONES

-TIEMPO A SOLAS.

Te mentiría si te dijese que la soledad es para mí una carga, un agónico tiempo eterno del que parezco no librarme jamás, y del que quiero escapar a toda costa. Te mentiría. Y no me gusta mentir. La soledad es mi descanso, es el instante sublime de mis días en el cual puedo encontrarme con mi más íntima esencia; con la profundidad de mis pensamientos. No, la soledad no es para mí una carga. Es mi espacio de paz. Es la libertad anhelada en mitad del ruido y del tumulto. Mi escape.

-Lihem ben Sayel

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CONFESIONES :o, MUY PERSONAL, REFLEXIONES, VIVENCIAS DE UNA ESCRITORA

¿POR QUÉ YA NO ESCRIBIMOS CARTAS?

No sé si escribiré algo más este año, por lo tanto este es mi regalo final. Me refiero a “Hallelujah” de Leonard Cohen, pero interpretada por Jeff Buckley. Si aman la música como yo, seguramente coincidirán conmigo en que este tema es profundamente hermoso. Amo esta versión en especial…

NOTA: lo siguiente es un poco visceral. 😀 😀 😀

Todo va muy rápido. Vertiginosa, sería talvez la palabra exacta para describir la velocidad a la que el mundo nos somete. Casi no hay libertad para ser sinceros, para ser nosotros mismos sin máscaras. Casi que nos asfixia la superficialidad y el encantamiento de “lo veo, lo quiero”. Todo así, todo tan básico. Tan torpe y deshonesto. Carente de valor, de honor, de calidez.

Esta entrada es una protesta hacia lo que veo y no quiero aceptar. Quizás la palabra que más resuena en mi mente es “indignación”, mientras que en mi corazón hay una llama muy pequeñita que este sistema ha querido apagar, pero que protejo con toda la fuerza de mi ser.

¿Por qué ya no escribimos cartas? Y no, no solamente me refiero al hecho literal en sí. Vamos a leer entre líneas. Me refiero a ¿por qué hemos permitido que todo ahora sea tan superficial? ¿Por qué hemos dejado que el gélido viento de la indiferencia y del egoísmo penetren en nuestras almas?

Hace unos días eliminé mi perfil público de Facebook; y no conforme, eliminé también de mi teléfono la aplicación de Whatsapp. ¿Por qué? Pues porque cuando me senté y quise pensar a cuántas personas podría escribirle una carta (la cual valorarían), la lista era devastadoramente pequeña.

Eso me entristeció, debo decirlo. Pero no hablo de una tristeza momentánea. Hablo de ese tipo de tristeza de, cuando por ejemplo, tus hijos tienen 20 años y de pronto te dices: ¿en qué momento dejaron de ser niños? Te das cuenta de que algo se ha ido, y que amenaza con no volver.

¡SÍIII! ¡LO ADMITO! ¡Me harté de los mensajitos de “copia y pega” para estas fechas! ¡NO! Me resisto a esto como una persona cuerda a la que quieren forzar a entrar en un manicomio. Cuando estaba pensando cómo argumentar esta entrada, no quería hacerlo desde el punto de vista victimista, ni excesivamente melancólico, ni fríamente pragmático, ni coléricamente alarmante, ni puramente retórico. Sólo quería que fuera real. Y sólo quería que alguien, al leerlo, pudiera sentirse provocado a decirme: “sí, siento exactamente lo mismo que estás sintiendo”.

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Creo que esa sería la única forma de sentirme feliz, complacida, acompañada: sabiendo que no soy la única que lo echa de menos, ya sabes, aquello de ser genuino, auténtico, de ser cálidos, bondadosos, de mirar de verdad por las necesidades de los demás, de si el que está al lado necesita una sonrisa cómplice, un abrazo de consuelo, unas palabras de ánimo… o una carta donde expreses cosas hermosas y sinceras que llegarán al corazón.

Confieso esto: estuve al borde de decir “¡rayos! a mí hace muchísimo tiempo que nadie me escribe una carta de esas buenas, así que ¿por qué debo de hacerlo yo? ¿Por qué debo intentar mantener esa pequeñita pero sublime llama dentro de mí? ¿Por qué mantener esto cuando tal vez ya es demasiado arcaico?”

Y créanme, no sé si son las hormonas, o la Navidad, o que soy una sensiblona, o la voz de Jeff Buckley que escucho al fondo mientras escribo esto, pero se me hace un nudo en la garganta y se me llenan los ojos de lágrimas. Y entonces, recapacitando, me digo a mí misma: no dejes de hacerlo, no dejes de escribir cartas, no dejes de expresar tus sentimientos.

Y eso haré. Iré a la papelería, compraré papel bonito y cinta dorada, y me sentaré en mi bendita mesa, pondré a Ludovico o a Debussy de fondo y escribiré cartas a las personas que más amo en esta tierra. Enrollaré la carta con la cinta dorada y pondré el sello de cera sobre ella, la perfumaré y la pondré en una bolsa de colección que compré en Irlanda hace mucho. E iré entregando esas cartas con una sonrisa, un abrazo, y un “espero que te guste”.

Sí… eso haré… 🙂 🙂 🙂

Porque soy humana. Porque no soy de piedra. Y porque no quiero parecerme a un bonito, rápido, eficaz e inteligente robot que haga de todo, menos sentir. Quiero ser cercana. Real. Cálida.

Siempre vuestra,

eeeee

🙂

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P.D: por cierto, el libro de abajo es una nueva publicación de Salamandra, (siento debilidad por esta Editorial). Me lo voy a comprar y/o lo voy a regalar. Se llama “Cartas Memorables”. Y como ven, ya sabrán de qué va. Besitos…!

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PROSA, REFLEXIONES

UN MENSAJE DE PAZ

Qué hermoso es despertarse, sentirse amado, saber que existe un propósito definido en tu vida, y estar confiado en los días que vendrán. Qué bello es saber que a pesar de las adversidades la vida continúa ofreciéndonos oportunidades para descubrir nuevos motivos para seguir soñando. Qué hermoso es saberse feliz, y tener plena consciencia de que la felicidad no se trata -únicamente- de los logros alcanzados, ni de los bienes materiales, ni de que todos los planes resulten siempre ‘perfectos’,  sino de una profunda certeza acerca de la eternidad y del amor,Just Beautiful HD Desktop Background en la cual podemos caminar seguros. No te detengas, no permitas que los fantasmas del pasado te mantengan aprisionado por siempre.  eres belleza, valor, dominio, fortaleza, confianza, seguridad, estima, bondad, quietud, sabiduría, creatividad, sueños, voluntad, ilusión, esperanza, amor. Nada podrá mancharte de tal modo que no puedas volver a ser limpio otra vez. Por muy dolorosa que sea la herida, ésta también puede cicatrizar. Avanza. No te rindas. No te escondas detrás del dolor, del rencor, del miedo. Tú puedes hallar la verdadera e inequívoca PAZ...

Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen aflicciones; pero confíen, Yo he vencido al mundo. 

-Jesús de Nazaret .

ACTUALIDAD, LIBROS/LITERATURA, MIS AMIGOS LOS GENIOS

Malala Yousafzai (Nobel de la Paz 2014)

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“Es verdad que la pluma es más fuerte que la espada; la educación asusta a aquellos que usan el terror.  El mayor terror de los talibanes ha resultado ser un niña de 14 años armada con unos libros”.

-Malala Yousafzai

(Premio Nobel de la Paz 2014)

 

Mabrouk Malala…  Salam 🙂