CONFESIONES :o, REFLEXIONES

La razón de mi “locura”

c4eb700fdb7ae9bd3dfe84b73dec9d6eLlevo varios minutos frente al ordenador sin saber realmente qué es lo que quiero expresar. Hoy es uno de esos días milagrosos en los que cuento con más tiempo de lo habitual, a estas horas. Estoy escuchando una sencilla oración convertida en canción, de Kim Walker-Smith, “Just be”, donde le dice a Dios “todo lo demás puede esperar, he venido a buscar tu rostro.” Y, ¿sabes qué?, la entiendo, la entiendo perfectamente. Sé que algunos de ustedes —talvez muchos— estén un poco cansados de mis publicaciones en este sentido. Talvez crean que soy “una pesada”, que estoy exagerando, o que simplemente esto es postureo, y nada más. PERO NO. ¡No lo es! No me sentía tan viva en mi fe, desde aquella madrugada del 30 de Enero de 1998, en el que tuve mi encuentro personal —radical, brutal— con Jesús. Recuerdo que, en ese entonces, sentí por primera vez “la presencia de Dios”, sí, justo en el instante en que dije “amén” al terminar de hacer la oración en la que recibía a Jesús como mi salvador y mi Señor. Lo recuerdo vívidamente, porque esa misma presencia es la que persigo día tras día. Pero también he pasado por temporadas en las que no la sentía. ¡Nefasto! Es como sería para un pez estar fuera del agua. Es adictiva su presencia, porque me indica nada más y nada menos que estoy conectada con Él. Con Dios.

Casi puedo esuchar los rumores: ¿qué le pasa a ella? ¿Por qué habla tanto del Espíritu Santo? ¿Con quién se está juntando? ¿Qué locura tiene ahora? ¡Oh, si supieran lo que estoy sintiendo! ¡Si supieran que todos los días, en cualquier momento del día, su presencia es tan fuerte sobre mí que solo puedo llorar!¡Estoy desesperada por Él! ¡Y no por más de Él, sino por TODO DE ÉL!

Y para disipar vuestras dudas, sí, me estoy “juntando” con alguien, y cada vez me estoy juntando más: y es a la persona del Espíritu Santo. ¡Sí! Porque creía que lo conocía, pero no era cierto. Me había acomodado a una vida cristiana mediocre, y tenía justificaciones teológicas y bien razonadas para vivir así de engañada. Así que no puedo hacer otra cosa que hablar de aquello que busco y persigo, y de aquello en lo que pienso todo el tiempo. Pienso en el Espíritu Santo. Pienso en el corazón de Dios. Pienso en que anhelo desesperadamente ser discipulada por mi Señor Jesús a través del Espíritu de Dios que nos guía a toda verdad y nos revela lo que está por venir.

Me alegro por todos ustedes que están contentos con vuestras vidas cristianas. Me alegro por ustedes que, por hacer mil cosas dentro de la iglesia, ya creen que Le conocen. Me alegro por ustedes que, al ostentar sendos títulos eclesiásticos, ya piensan que “lo han logrado”. ¡De verdad, Dios sabe que me alegro! Pero hermanos y hermanas, ese no es mi caso. ¡Yo no estoy conforme! Y ahora mismo, no soy más que una ama de casa y mamá de dos bebés a los que tengo que cuidar todo el día. Mi situación actual me “limita” de estar haciendo las cosas que ustedes me veían hacer todo el tiempo —cosas que, seguramente, en su momento, volveré a hacer si así Dios lo quiere—.

Pero he decidido abrazar esta temporada como la abrazó David detrás de las ovejas, o como la abrazó Juan el bautista en el desierto. O Pablo, cuando se ocultó después de su encuentro sobrenatural con Jesús en Damasco. O incluso como Juan, desterrado en aquella terrible isla de Patmos. ¿Pero saben qué hay en común en estos ejemplos? Que todos, en medio de esas circunstancias, se encontraron con Jesús, y desarrollaron una profunda intimidad con Dios.

No estoy conforme. Y estoy desesperada. No descansaré hasta estar tan cerca del Señor, que pueda recostar mi cabeza en su regazo, impregnarme de su fragancia y juguetear con sus cabellos, incluso sentir con la yema de mis dedos el tacto de sus vestiduras. No descansaré hasta que su voz retumbe en mi pecho. No descansaré hasta que Él me mire de forma confidente, como quien mira a su mejor amigo o amiga.

En la canción de Kim —que sigue sonando sin parar—, hay otra línea que dice “nada quiero más, porque nada importa más, solo estar aquí a tus pies, solo estar aquí de rodillas. Aquí en tu presencia estoy completa. Jesús, eres todo lo que necesito”. 

Esta sencilla canción, acompañada al piano, resume toda mi vida. Todo lo que deseo, anhelo y persigo. Si no lo puedes entender, oraré para que lo entiendas, y llegues a sentirte tan desesperado como yo. Porque al final, Dios te lleva al desierto únicamente con el propósito de que puedas volver a la Fuente de Vida. Que puedas volver a Él. Y que, como dice Kim, estés tan enamorado y loco por su presencia, que realmente NADA quieras más —que estar con Él—, porque NADA te importa más.

Y si algo del precio que tengo que pagar por expresar cómo me siento, es vuestro rechazo o escepticismo, lo pagaré con mucho gusto.

¡El premio es demasiado grande!

[Risas estridentes, “yujus”, y saltos de alegría hasta el techo.]

CONFESIONES :o, MUY PERSONAL, PROSA

-OBSESIÓN.

(Play mientras lees…)

Sé que no estás lejos, no del todo; no de mi corazón. No de mis pensamientos. No puedes estar tan lejos cuando me despierto en las madrugadas y acaricio con mi imaginación tu rostro, que se presenta en mi memoria, en medio de mi habitación oscura y fría.

No. No puede ser imposible.

Escuché tu nombre hace años, -¿hace tanto tiempo que te pertenezco?-, y aún así no estoy satisfecha. No me ha bastado con lo que he oído de ti. No me es suficiente.

No. No puede ser imposible.

Veo que no estoy tan cerca, no como yo quisiera. Otros sí lo están. No lo soporto. ¿Qué hacen ellos para estar más cerca de ti? ¿O es acaso que han hallado tu favor más que yo?

No. No puede ser imposible.

Despierto, y desde ya mi carne te anhela, mi alma se desespera y mi espíritu se impulsa a perseguirte a la velocidad vertiginosa de aquel que ha sido envenenado y va en busca de aquel que posee su antídoto.

No. No puede ser imposible.

Eres mi todo. Mi vida gira a tu alrededor. Ocupas mis prioridades más allá de mis responsabilidades. Más allá de las rutinas y de las ceremonias. Más allá de la comprensión de un todo coherente. Es sed. Es hambre. Es desesperación. Es intenso. Es obsesión.

No. No puede ser imposible.

Conocerte. Sólo quiero conocerte. Pero más. Como nunca. Más. Por siempre. Porque no estoy satisfecha. Porque sé que puedo lograrlo. Porque debe haber algo más. No me conformo. Me mueve la pasión. No estoy satisfecha.

No. No puede ser imposible.

Ni siquiera me motiva lo que pueda hacer por ti. O para ti. Lo siento, no esperes que finja. Me conoces mejor que nadie y sabes que no diré otra cosa que la verdad. Que intento por todos los medios ser honesta. Aún sabiendo que permanezco expuesta ante la crítica hasta la saciedad. Ante el rechazo. Me da igual. Sé que a veces fallo en abstraerme. No importa si no lo entienden.

No. No puede ser imposible.

Deseo ganarme tu corazón. Y que al mirarme sonrías. Y que disfrutes de mi amor y de mi compañía. Y que seamos cómplices. Amigos. Íntimos. Para siempre. Más. Como nunca. No me valen ya las experiencias vividas. Quiero conocerte más, ahora. Para siempre. Como nunca.

No. No puede ser imposible…

excalibur_by_hellsescapeartist-d4pzg97
POESÍA

LA DESPEDIDA DEL GUERRERO ANTIGUO

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=fk8323r577w]

Le recordó con un beso
lo que sentía por ella.
Le demostró con un “te quiero”
que viviría por ella.

Por ambos…

Y como caricia que brota
de lo profundo del alma,
como rocío de rosas amargas
se amaron.

Entre sonrisas y lágrimas
se dijeron adiós.
Pero él al mirarla prometió,
juró, que lucharía por los dos.

lihembensayel

thePrincessOfTheLord…