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MDUP II: “El anillo de los siete Espíritus de YHWH y del pacto con Menahem”

MEMORIAS DE UNA PRINCESA
[SEGUNDA PARTE]

«El anillo de los siete espíritus de YHWH  y de mi pacto con Menahem»

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En esta nueva etapa, en este nuevo tiempo, finalizando tres años de una dura travesía, llena de incertidumbres y desasosiego, un tiempo de sinuosas cuestiones y dudas sembradas en lo profundo de mi corazón, Menahem me ha recordado un anillo que dormía plácidamente olvidado en un pequeño cofre. Es un gran anillo conformado, a su vez, por siete aros, unidos por una delgada placa en la cual va tallado mi nombre. Al verlo, instantáneamente, recordé la Escritura del profeta Isaías:

«Y reposará sobre él el Espíritu de YHWH; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de YHWH.»

‭‭—Isaías‬ ‭11:2‬ ‭

En ese momento, comprendí que Menahem me guiaba a llevar este anillo en la mano izquierda, ya que en la derecha llevo el anillo de mis pactos con YHWH, cuyo nombre está tatuado en el interior de tal anillo.

Mi nuevo anillo de los siete tratados, representará la plenitud de Menahem, los siete espíritus del Dios viviente, sobre mí: Espíritu de YHWH, espíritu de sabiduría e inteligencia, de consejo y poder, de conocimiento y temor de YHWH. Será la representación física de mi pacto y mi relación con Menahem.

Ahora, solo me falta la estrella, que me identificará como ciudadana del Reino de los Cielos, la cual debe proceder exclusivamente de Yerushalayim.

Lihem Ben Sayel,

The princess of the Lord…🌹

CONFESIONES :o, MDUP2, MUY PERSONAL, VIVENCIAS DE UNA ESCRITORA

Acerca de “Memorias de una princesa”

Resulta que, con los años, me he vuelto aún más recelosa de mi intimidad. Y ya que, de alguna forma casi sobrenatural, he retomado esta especie de historia, he tomado también la decisión de no publicar vía Facebook este contenido, sino únicamente por otros medios más personales. No quiero pasar por lo que ya pasé en aquella primera parte escrita hace muchos años, en la que la gente examinaba minuciosamente lo que yo escribía, y lo comparaba con aspectos de mi vida, paralelamente. Es evidente que esta historia es un reflejo de mis estados de ánimo, percepciones, luchas y victorias diarias, pero en ningún caso se puede interpretar de manera literal. También sé que no es de lectura fácil, por muchos motivos: primero, porque a muchas personas no les gusta leer este tipo de historias; segundo, porque no sé qué ritmo tendré, a veces escribiré seguido, a veces pasarán varios días entre una y otra publicación, y eso lo hace complicado. De todos modos, como cuando empecé a escribirla en 2007, esta historia es para mí más que para nadie, como todo en este blog, donde hablo de mi fe en Dios, de mi código de valores y principios, de mis frustraciones y cuestiones, y donde no estoy dispuesta a prostituir lo que pienso y creo por obtener más feedbacks. Me mantendré, en todo caso, siempre fiel a mi estilo personal, y a mi prosa, porque en esta etapa de mi vida, quiero ser acompañada por mi escritura. Dicho esto, no espero comentarios de alabanza, pero sí espero respeto a algo que para mí tiene suma importancia, aunque pueda carecer de muchas otras cosas. Y sí, Lihem Ben Sayel, además de ser mi seudónimo con el que firmo mis escritos, es, también, mi álter ego desde 2007. Y lo será por siempre.

Lihem Ben Sayel,

The princess of the Lord…🌹

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MDUP II PARTE. Capítulo dos: «La noticia»

«MEMORIAS DE UNA PRINCESA»

[SEGUNDA PARTE]

Capítulo dos:

«La noticia»

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Lihem recorrió los metros que separaban su carruaje de Sod Bayith, la tienda donde se encontraría secretamente con Menahem. Miró hacia atrás, y asintió; la carroza se alejó varios metros más. Su vestido arrastró con él las pequeñas ramas que yacían en el suelo cubierto por aquella noche estrellada. Levantó la mirada, y disfrutó una vez más de esa luna que desprendía una tenue y delicada luz, esa luz que siempre la había acompañado en buenos y malos momentos, desde su niñez, hasta ahora, su madurez como mujer. Se aseguró de llevar consigo la carta dirigida a Tarios, su amigo, quien también estaba bajo la instrucción de Menahem. Se la entregaría a su Consejero, quien, a su vez, la haría llegar al Príncipe de las tierras del Este.

Mientras caminaba, Lihem pudo percibir un aroma particular que conoce tanto como a sí misma: era el perfume de Menahem, una mezcla entre mirra, canela, cálamo, casia y aceite de oliva. Él ya estaba allí, esperándola. Y ella solo tuvo que entrar para comprobar la presencia de su fiel Consejero. Lihem sonreía. Sin embargo, cuando entró, Menahem presentaba un aspecto acongojado, y, además, sostenía en su mano un pergamino que, aparentemente, acababa de releer.

Lihem demudó su rostro.

—Menahem, qué… ¿qué ha pasado?

Ella caminó lentamente hasta aproximarse a Menahem, quien le extendió el pergamino. Lihem lo tomó con temor, mirando con inquietud el rostro triste de Menahem.

—Le han apresado, Lihem.

—No, ¡no! ¡Tarios! ¿Cómo es posible…?

Lihem soltó el pergamino llevándose las manos a la boca, intentando, estérilmente, contener un sollozo. Las lágrimas sencillamente comenzaron a fluir por sus mejillas. Menahem la abrazó, queriendo tranquilizarla.

—Debes desahogar tus emociones, o éstas no te dejaran pensar con claridad.

Lihem se apartó de Menahem.

—¿Por qué estás aquí conmigo? ¿Por qué no estás con él? Si alguien puede sacarle de ahí, ¡ese eres tú!, —replicó ella, angustiada.

—No, Lihem. No me has entendido, Tarios mismo se entregó a Krêttos.

Lihem empezó a negar con la cabeza, completamente incrédula de lo que oía de los labios de Menahem.

—Eso no tiene ningún sentido… ¡Tarios jamás se rendiría! ¡Él sabe mejor que yo que este exilio es temporal, que tarde o temprano podremos volver a Noor y remover a Krêttos del trono que ha usurpado! Además, ¿qué ganaría con…?

De pronto, se hizo el silencio en Sod Bayith. Menahem la miró tiernamente, y suspiró.

—Claro, ganaría el trono…, —concluyó Lihem, mientras se sentaba en un sillón cercano.

—No pudo aguantar la presión de mantenerse en estas condiciones, —le explicó el Consejero—, y, además, le ofrecieron que, si se dejaba apresar voluntariamente, mostrando así que renunciaba a sus votos a YHWH, no solo podría gobernar junto con Krêttos, si no que lo heredaría cuando éste falleciese.

Lihem, anonadada, no podía comprender por qué Tarios, un noble discípulo de Menahem, al igual que muchos otros antecesores, había decidido dejar de luchar. Pero, perdida en esos pensamientos, Menahem la interrumpió.

—Lihem, eso no es todo. Nada de esto podrá ser factible, a no ser que él…

—Que él desvele mi ubicación.

Menahem asintió.

Luego de un breve silencio por parte de ambos, Lihem se incorporó.

—Pues bien, supongo que esto ya no servirá de nada, —concluyó Lihem, mientras rompía la carta que había escrito a Tarios.

—Sígueme, —le apuró Menahem—, tenemos un carruaje esperándonos en la parte de atrás. No hay tiempo  que perder. Es posible que Krêttos ya se esté dirigiendo hacia aquí con su comitiva para apresarte.

Lihem asintió, y siguió a Menahem. Y a su paso, su vestido dispersó los restos de aquella carta, que ahora no llegaría a ninguna parte.

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MDUP: SEGUNDA PARTE. Capítulo uno: «La profecía»

«MEMORIAS DE UNA PRINCESA»

[SEGUNDA PARTE]

Capítulo uno:

«La profecía»

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La luna asoma, tímidamente, por una esquina del horizonte estrellado. No recuerdo una noche así, desde hace mucho tiempo. Me encuentro completamente embelesada por esa belleza, tan difícil de ignorar. Sin embargo, aunque lo deseo, no puedo permanecer mucho más tiempo aquí, observando la luz palpitante de aquellas incontables lucecitas lejanas: tengo una cita con Menahem. Por lo visto, hay algo importante de lo que quiere hablarme, y no puede esperar. Así que, acompañada por el sonido de los grillos y la silueta de una luna creciente, recorreré la media distancia que me separa de mi lugar de reunión con Menahem, mi amado y fiel consejero desde hace tantos años, al que tú tan bien conoces, al igual que yo. Estoy de camino hacia el luminoso Sod bayith, la hermosa tienda, de toques púrpura e hilos de oro, orientada hacia Yerushalayim, en donde me encuentro siempre, secretamente, con Menahem. Me he detenido a mitad de camino con mi carruaje para escribirte esta carta; sencillamente no he podido evitarlo. La luna, las estrellas, todo me ha recordado a ti. Leäna, la compañera que Menahem me asignó para serme de gran ayuda, siempre se preocupa de que tenga mis pergaminos y mi tintero a mano. Como bien sabes, Sod bayith significa «lugar secreto» en la lengua de Menahem. Y allí, en ese pequeño rincón a las afueras del pueblo donde me escondo ahora, se han gestado mil y una conversaciones con mi Consejero, sobre todo, a raíz de los últimos acontecimientos, en los que mi vida ha transitado por correntosas situaciones, difíciles de explicar en una sola carta. Sé que no te gusta que te deje con la incógnita, sin embargo, por tu seguridad, prefiero no darte demasiada información, querido amigo. Prometo volver a escribir con más detalles. De momento, solo te adelanto que, talvez, antes de que recibas mi siguiente escrito, —y, repito, solo talvez—, no estemos tan lejos el uno del otro. Hay demasiado que tengo para decirte. Estos tres años lejos de ti no han sido nada fáciles. Pero Menahem ya nos había advertido de lo importante que era hacerlo de esta forma. Confío plenamente en que, tanto tú como yo, hemos madurado lo suficiente como para poder enfrentarnos al enorme desafío que representa regresar al Palacio Noor, y recuperar lo que aquel Dragón, —esta vez, representado por Krêttos, en carne y hueso—, ha usurpado de forma ilegítima, aún a sabiendas de la gran destrucción que esto acarrearía a todo el reino de mi Padre. No te preocupes por mí: sabes que nunca estoy sola. Menahem siempre está presente en mi vida, y yo, a su vez, estoy pendiente de cada instrucción que Él se asegura de hacerme llegar —de una u otra forma. Querido amigo, mi carta termina aquí, ya que el carruaje me deja a pocos metros de Sod Bayith. Metros que tengo que recorrer a pie en total soledad. Y debo darme prisa, ya que la hora de mi encuentro con Menahem se aproxima. ¡Él sigue siendo igual de puntual, como siempre! Y debo estar allí cuando él aparezca en la tienda. Te envío  todo mi afecto, como siempre. Debemos seguir fielmente las instrucciones de Menahem, como hasta ahora. El día de nuestra reaparición en Palacio Noor se acerca, y debemos estar a la altura de la situación. No permitiremos que Krêttos, manipulado por el espíritu del Dragón, destruya el reino de mi Padre. Como ya me ha dicho Menahem: «Todo lo que te ha pasado —tu encierro en la Torre, tu sanidad, tu tiempo escondida en el desierto—, te ha reconducido hasta aquí, para que seas la Vocera de YHWH. Solo mantente obediente, Lihem, y La Profecía se cumplirá.»

Siempre tuya, tu fiel amiga, Lihem Ben Sayel, —la exiliada y escondida— Amira al-Yerushalayim.

Shalom, querido Turios, Príncipe de las tierras del Este.

«HISTORIAS BAJO UN CLARO DE LUNA»

CAPÍTULO 6 ·HBUCDL· UN LUGAR SEGURO

• Me gusta ambientar las entradas con música.

Para disfrutarlo mejor, reproduce la canción. •

···HISTORIAS BAJO UN CLARO DE LUNA···
 6
··· UN LUGAR SEGURO ···

 



THERON
Ella es prácticamente una niña, un suspiro en la madrugada que baña de rocío las rosas de un jardín de ensueño. Puedo proteger a una niña. Pero no puedo proteger sus sueños. Si ha de convertirse en reina, primero tendrá que desnudarse de sus temores. Tendrá que dejar de escudarse en sus carencias. Es prácticamente una niña, de mirada noble y justa. Pero la ambición no respeta nada. Y la matarán si no estoy atento. Podría dar mi vida por ella. Es mi deber. Pero jamás seremos amigos. Algo en su nerviosismo me hizo saber que se dejó impresionar por mí. No. Jamás seremos amigos.

—¡Theron! ¡Theron!

Una pequeña niña salió a recibir al joven guerrero mientras él  bajaba ágilmente de su caballo. Ambos se fundieron en un abrazo cálido y fuerte.

—¡Dana, mi Dana! ¡Cuánto te he echado de menos pequeña!

Theron pasó rápidamente del abrazo tierno a las cosquillas, haciendo reír a carcajadas a su pequeña hermana. A lo lejos, su madre, se asomaba por la puerta, apoyada en el marco, sonriente. La felicidad iluminaba su rostro. Su hijo había vuelto sano y salvo. Sus oraciones habían sido contestadas. Se secó rápidamente las manos con el delantal y llamó a sus dos hijos para que entraran, con el típico tono que usan las madres para imponer su autoridad moral.

Dana corrió hacia dentro de casa, pero Theron se detuvo, y miró hacia su derecha: le había parecido ver una sombra escabullirse por los matorrales. No, seguro me equivoco, pensó. Y finalmente entró en casa, aunque un poco tenso.

—Bueno, cuéntame, cómo van las cosas por palacio.

—Madre, ya sabes que no puedo hablar acerca de eso. El pato está delicioso.

Su madre, Ela, sonrió un poco avergonzada. Claro, claro, dijo un poco nerviosa.

—Hijo, yo solo quiero saber un poco más de tu vida. Tu padre hacía lo mismo que tú, y su padre antes que él. Sé que es el destino de los Evoryan-Grienne, luchar por honor y proteger el reino a toda costa. Pero a él lo perdí demasiado pronto, y ni siquiera sé dónde está su cuerpo. 

Ela tomó de la mano a su hijo, y le miró fijamente, con los ojos llenos de lágrimas contenidas, aunque Theron mantenía su mirada fija en el plato que tenía ante él.

—¿Es mucho pedir que me digas cómo te van las cosas? ¿Saber a dónde irás? Por lo menos así podría…

—Shhh, espera madre…

Theron se soltó rápidamente de la mano de su madre, e instintivamente puso su mano en la empuñadura de su espada. Mami, tengo miedo, replicó la pequeña Dana, casi susurrando. Su madre la tomó en su regazo y apretó la cabeza de la niña contra su pecho, mientras Theron se levantaba sigilosamente en dirección hacia la ventana del comedor. Movió su mano de arriba a abajo en señal de que se agacharan. Ellas se escondieron bajo la mesa. Theron vio a un hombre de espaldas en el horizonte, y junto a él, a una mujer cubierta con un velo escarlata.

Pero, ¿qué hacen aquí…?  Theron corrió velozmente hacia ellos montado en su caballo.

—Ramelek, señora… ¿qué ocurre?

—Date prisa, Ëvor, no hay tiempo que perder. Algo ha salido mal. Daferno ha convocado a todas las tropas de Gamesh y ha puesto precio a la cabeza de Sahar.

—Eso no puede ser posible, ¡las tropas solo pueden rendir su lealtad a los auténticos reyes de Gamesh!

—Lo sé, pero Daferno ha conseguido convencer a los generales de lo absurdo que es que una mujer gobierne sobre Gamesh, y además, ha puesto en entredicho que el rey me haya confiado su voluntad antes de morir.

Theron, visiblemente furioso y confuso, se apoyó en árbol que tenía más cerca, y resopló. —¿Qué haremos, pues?, preguntó a Ramelek.

—Debes llevar a Sahar a un lugar seguro. No podremos contra ellos. Ahora mismo, solo podemos pensar en proteger la vida de Sahar, la auténtica reina de Gamesh.

Theron, observó de soslayo a Sahar. —¿Tan fácil será nuestra rendición, señor? Los Evoryan-Grienne, mis hermanos de lucha, están esparcidos por los horizontes, pero si les convoco, acudirán a nuestra ayuda, y podríamos vencerlos.

—¿Y provocar con ello otra guerra, hijo? Le dijo Ramelek, posando su mano sobre su hombro. —Ya ha habido demasiadas pérdidas en estos últimos años Ëvor, uno de ellos, tu valiente padre, quien luchó fervientemente junto a nuestro amado rey Emérides, que ya duerme en paz junto a sus antepasados.

Sahar agachó la mirada. Se sentía avergonzada de saber que el padre de Theron habría muerto defendiendo a su propio padre, aunque comprendía que era el deber de los guerreros de la noble estirpe de los Evoryan-Grienne.

Theron suspiró, y miró hacia su casa. —Iré a despedirme, dadme un momento. Ramelek lo tomó del brazo y le dio una bolsa llena de monedas de oro.  —No sabemos cuándo haz de regresar. 

Theron asintió, y tomó la bolsa. Se alejó lentamente, como memorizando en cada paso las sensaciones y recuerdos maravillosos de su casa. Porque un guerrero, un Evoryan-Grienne, jamás sabe si es la última vez que recorre la entrada hacia su hogar, para abrazar a los suyos.


 

SAHAR
¿A dónde me llevará? No hemos sostenido nunca ningún tipo de conversación, y ahora emprenderemos un viaje hacia algún lugar que él y Ramelek consideren seguro. Eso solo puede significar algo: será un lugar lejano y remoto, donde podré pasar desapercibida. Me alejaré de todo lo que conozco, y de todo lo que amo. Aunque dudo que alguien pueda amarme aquí. A veces, simplemente me siento un estorbo. Un estorbo para mi tío, porque él desea ser rey. Un estorbo para Ramelek, que debe ocuparse de mí, como lo haría un padre. Un estorbo para ese guerrero, que debe alejarse de sus seres queridos por mi causa. ¿Qué clase de reina puede ser alguien que no siente la calidez del amor…? ¿Será que solo yo puedo intuir el fracaso que está por venir…? Aún así, pase lo que pase, solo puedo resignarme a un destino que soy incapaz de controlar con mis fuerzas y mi destreza. Me dejaré llevar. No tengo otra opción.

***Para ver los capítulos anteriores, entra en “Historias bajo un claro de luna” .

«HISTORIAS BAJO UN CLARO DE LUNA»

Capítulo 4 ·HBUCDL· La espada del zafiro azul — Historias bajo un claro de luna

• Me gusta ambientar las entradas con música. Para disfrutarlo mejor, reproduce la canción. • ···HISTORIAS BAJO UN CLARO DE LUNA··· 4 ··· LA ESPADA DEL ZAFIRO AZUL ··· Recuerdo una escena nítidamente, como cuando tienes el sol a tus espaldas, y lo ilumina todo delante de ti. Recuerdo haberle visto con la mirada al […]

a través de Capítulo 4 ·HBUCDL· La espada del zafiro azul — Historias bajo un claro de luna

AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LOS CAPÍTULOS ANTERIORES: Historias bajo un claro de luna

LIBROS/LITERATURA, PERSONAL

LIBROS Y ALGO MÁS.

Esta entrada va a petición de alguien que me dijo que publicara las cosas que me gustarían para mi cumpleaños. Pues aquí voy 🙂

Sinuhé el egipcio. Me fascinó el inicio de esta novela. Debe estar sí o sí en mi biblioteca.

Truman Capote dedica a su gran amiga Harper Lee su libro “A sangre fría”. Harper me parece fantástica, y va a publicar su segunda novela. Quisiera (mucho) tener ambas.

Hablando de Truman, cualquier libro, excepto el ya mencionado “A sangre fría”.

Bueno, a Jean lo llegué a tener en mis manos… Pero de ahí no pasó “lo nuestro”. Tengo un affaire pendiente con el que considero (junto a Capote) uno de los escritores que más me han impactado con su forma de narrar después de Hosseini y Lahiri.

Y hablando de Lahiri… la amo. Y sólo tengo dos libros suyos. Quiero desesperadamente el de la imagen a continuación, por el cual le otorgaron su Pulitzer. Y “El buen nombre”, claro… Ella debe estar al completo en mi casa. Al igual que Capote. Y que Echenoz. Y que… (mejor paro).

Mi amigo literario preferido me habla tanto de este hombre y de este libro… que habrá que ver.

Y también me dice que éste es “fantástico”.

Ja, los que hayan leído mi primer cuento o relato (aún no sé a ciencia cierta qué es) recordarán este clásico. Claro que lo quiero…

No tengo nada de Wilde. Y en particular me gustaría éste libro de él. Siento debilidad por la literatura universal.

Mi poeta favorito, sin duda. Mi inspiración -en el ámbito de la poesía- junto a pocos otros poetas. Y no tengo su antología… Esto sí que es un gran haram.

Y hablando de poesía…Yeats.

Lo de Rumi ya es otra historia. Y los que hayan leído a Hosseini sabrán de qué hablo.

Y por supuesto… Paperblanks y Moleskine siempre serán los clásicos detalles que amaré toda la vida.

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moleskine
Pequeñas cosas a tener en cuenta a la hora de regalarme:
– No me gusta la novela histórica, ni los libros “de moda” (esos que te encuentras nada más pisar la librería), ni la temática romántica o cosas por el estilo (me duelen los ojos cada vez que entro a una librería y lo primero que veo son portadas de Megan Maxwell o de E. L. James).
– Bombones no. No puedo comerlos. Sólo puedo “Valor: chocolate puro”.
– Desespero por la edición especial de “El señor de los anillos” en DVD, pero con sus extras y todo eso. Me gusta también el cine clásico (El apartamento, Casablanca…)
-¿Libros que no están en esta lista? Hablar con Martínez.
-También me entusiasman demasiado los ornamentos orientales, ya sean pulseras o vestimentas. Bueno, en eso ya me conocen, porque es lo que suelo usar.