CONFESIONES :o, PROSA

Bach.

Esta semana la he pasado escuchando el Concierto de Brandenburgo No. 3, de Bach. Dios mío, ¿qué cosa mala puede pasar si uno empieza su día así? Es la canción más armoniosa y alegre que se ha compuesto en la historia de la humanidad. Y no es nada empalagosa, —como la “Primavera” de Vivaldi. Y hoy, al abrir Google, ¿adivinen qué? Le han preparado un doodle espectacular al gran compositor. Hasta me han animado a elaborar mi propia armonía. El mundo entero le recuerda. Te lo mereces, Sebas.

La anteriormente mencionada pieza de Bach, me transporta a mi niñez, cuando decidí escuchar todos y cada uno de los cd’s de la gran colección de música clásica que había en casa, y de la cual me he apoderado con razonable audacia. Así conocí las óperas de Verdi. Me hice amiga de Strauss, Tchaikovsky y muchos otros. Lo de mi romance con Debussy y su Claire de lune vendría después, con 17 años.

Qué poderosa es la música. Es tan capaz de llevarnos al más apoteósico sentido de la felicidad, como de hundirnos en la más tediosa melancolía. Mi vida está tan ligada a la música como a la literatura. Son dos caras de la misma moneda para mí. No podría concebir mi existencia sin una de ellas. Y eso me agrada. Me gusta saber que, pase lo que pase, y esté donde esté en un futuro, habrá melodías que podría recordar de memoria en mi cabeza, sin atisbo de error, y habrá párrafos enteros de letras en mi corazón que podría citar una y otra vez, como si los estuviera leyendo en ese preciso instante.

No criticaré más a este “nuevo mundo” plagado de tantos avances. Es lo que hay. Todo está en constante cambio. Todo se mueve. Y nada es lo mismo para siempre. Pero yo, tengo mi espacio atemporal, un lugar recreado en mi memoria para no olvidar mi condición humana, mi esencia más pura. Letras y música. Ahí estará por siempre mi hogar. Gracias, Dios, por este regalo tan grande. Gracias por darnos la capacidad de crearlo, y el deseo de disfrutarlo.

—Lihem.

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MUY PERSONAL, PROSA, VIVENCIAS

MÚSICA

 

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¿Tendré que creer que siempre estuviste allí, encerrada en mis sentidos, parte de mi ser? Desde la voz de un Ser que me hablaba de destino y propósito, aún antes de yo llegar  a este lugar; hasta el latido de un corazón que me amaba, y que  escuchaba yo desde el vientre dulcemente  palpitar.

¿Cuál fue la primera melodía, el primer canto, la primera vez? ¿Cuándo tuve consciencia de que en mis pasos te vería siempre una y otra vez? Aún en tu silencio también te encuentro, pausada, retórica, llena de voluntad. Porque tú sí que sabes callar, y de repente, en tu silencio te das a notar aún más.

Le das sentido a cada historia; y tantas historias se han escrito por ti. Porque eres la musa, la reina de todas las cosas hermosas que se pueden hallar por aquí. ¿Quién no sucumbió a la pasión por tu causa? ¿O qué enamorado amante no derramó sendas lágrimas? Solo por oírte, por tener tu compañía. Porque junto a ti las noches no son tan frías.

 

 

He volado junto a ti. He llorado. He amado y he sido feliz. He soñado. Perdí tantas cosas que tú me ayudaste a recuperar. Escribí tantas historias que tú me contaste en la intimidad. Me hablas siempre que quieres. Ahí no existo yo. Solo importa escucharte, tiernamente o a viva voz.

El sonido del elegante violín, o del intimista saxofón que seduce. La arrogancia del trombón, o el piano que cambia lo amargo a dulce. El cello que embriaga con su fuerza, o la flauta que enternece con su delicadeza.  ¡Cómo no encontrarte hermosa, cómo no sentirte bella! Si aún en las palabras bailas cautelosa, y en los movimientos tu entrada celebras…

Solo quien te conoce tal vez pueda en verdad apreciarte, pero no hace falta conocerte del todo para que se pueda locamente amarte. Eres la luz de la oscuridad de los sueños. Pones fin a las tristezas o entonas el principio de algo etéreo. Da igual, yo te necesito. Quiero tenerte cerca. Así sabré que existo. Porque me acercas a todo cuando amo, y me apartas de todo cuanto temo.

 

  

¿Quién no recordó tiempos vividos con una sola nota, con solo un poco de ti? ¿Quién no revive  el pasado, o mantiene latente el olvido? Poesías y epopeyas, prosas y narraciones, las más bellas. Todas impregnadas de ti. Y las danzas, la alegría, todas las sonrisas, los besos y demás. Porque no es posible hastiarse de ti. Porque es imposible no querer más.

¿Cuál fue nuestra primera vez…? Seguramente, jamás podré saberlo. Porque tú, al igual que tu Creador, tienes un matiz eterno.

 

 

Lihem Ben Sayel,

 The Princess Of The Lord…