CONFESIONES :o, PERSONAL, VIVENCIAS

Cosas personales, Julio 2018 (I)

Son buenos tiempos. No digo que no existan batallas, y tampoco que esté viendo todo lo que anhelo ver realizado en mi vida. Pero, desde luego, son buenos tiempos. Una de las cosas bonitas que me están pasando, es llevar un embarazo tan bueno como el anterior: no siento ningún tipo de estragos, y, aunque talvez esté más sensible, la felicidad me ha invadido por completo.

Es gracioso, porque como mujer, ves cómo tu vida se va redefiniendo en otros matices que no habías experimentado antes. Mi tiempo libre prácticamente lo uso para limpiar y mantener mi hogar como un refugio apetecible. La segunda parte de mi tiempo libre, lo uso para mis lecturas. Esto normalmente lo hago al final de la noche, cuando, curiosamente, estoy tan agotada que solo quiero irme a la cama. ¡Pero me aguanto! Una no puede tirar la toalla así como así… La búsqueda de intimidad con Dios lo inunda todo, a tiempo y fuera de tiempo.

Ser mamá, al menos en mi caso, ha sido un antes y un después en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. En el aspecto práctico, las cosas han cambiado muchísimo. Por ejemplo, mi tiempo de descanso. ¡Ja! ¿Qué digo? Si tal cosa no existe. Pero no me quejo. Soy de esas personas que duermen tres horas acostadas en el suelo y se levantan como reyes. Así que eso no lo sufro mucho, de verdad. En el aspecto social, quieras o no, te auto desplazas, porque cuando me invitan a cualquier evento social, la única cosa que pienso es que tendré que estar persiguiendo a mi hijo de 16 meses —que corre de un lado a otro— para que no rompa nada. Así que, lo siento, las ganas se me quitan. Solo voy a casas de amigos donde me siento muy en confianza y donde no habrá mucha gente. O sea, reuniones privadas. Por otra parte, mis amigas que antes me invitaban a sus fiestas de cumpleaños, ya no me invitan. Las entiendo: un bebé corriendo por allí les rompe la magia del momento [risas]. Y ahora me viene otro. Así, que está bien. El cambio y el riesgo está asumido. Y yo, honestamente, no cambiaría por nada —nada, de nada, de nada, de nada— esta felicidad enorme que me da mi maravillosa familia. ¡Estoy enamoradísima de mi esposo y mis hijos!

Por otro lado, en el ámbito espiritual, el crecimiento, el hambre y la sed, han sido abrumadores. Una profeta con la que he estado hablando últimamente, me dijo que, así como mi primer embarazo trajo un cambio fuerte en mi vida, el segundo también marcará otra época. La verdad es que tengo ganas de vislumbrar lo que Dios traerá. Quizás sea el tiempo de una activación. Dios lo sabe. Solo busco algo, una cosa. Y anhelo ansiosamente recibir sus promesas en mí.

He retomado la relación con personas maravillosas, con las que no hablaba hace mucho tiempo por equis motivos. Pero Dios está restaurando muchas cosas. Y, entre ellas, me está enlazando con personas que están fluyendo en mi sentir por Él, por buscarle desesperadamente, por ver su reino aquí en la tierra como en el cielo. Y eso es perfecto: crear un ambiente con personas que talvez no están directamente en tu círculo, pero que están sintiendo lo mismo que tú, y que en otros casos están viviendo lo que a ti te gustaría vivir en tu caminar con Dios.

Me gustaría tanto volver a tener tiempo suficiente para escribir… Pero una debe entender los tiempos, las temporadas y las estaciones de la vida. En este momento, para mí, lo fundamental —aparte de mi familia— es empaparme de Dios, en su presencia, y buscarle con ahínco. Las demás cosas que salgan de estos dos parámetros, son variables.

Pero sigo conservando la esperanza de que, dentro de un par de años, es posible que pueda recuperar algo de tiempo libre para dedicarme más a la escritura, que es algo que amo, pero que para hacer mínimamente bien, uno debe invertir tiempo. Y ahora mismo, para mí, el tiempo ya no es oro… ¡son diamantes enormes y purísimos!

Siempre vuestra, aunque ahora muy compartida jeje…

Lihem Ben Sayel

POESÍA

MUJER AL OTRO LADO DEL MUNDO

Mujer al otro lado del mundo,

tus penas y mis penas

no son las mismas, no.

Por más que intento imaginar

a la orilla del sueño profundo

cómo será tu vida, cómo te las arreglarás,

yo no lo consigo, no.

Tú te despiertas en la incertidumbre

del hambre, del frío y las bombas,

de tus hijos gritando “mamá, mamá”.

No hay hombres en casa: todos muertos.

Ellos se rehusaron a capitular.

Pero tú, arrastrada en tu única dignidad,

humillada y mullida como el corazón de una flor rota

hallaste la fuerza en el palpitar de sus ojos,

porque los niños te miran, no quieren morir.

Recorres aldeas y pueblos fantasma

donde solo reina una estela de destrucción.

Nadie te da nada si no les brindas algo a cambio.

E incluso hasta a “eso” te ha llevado tu desesperación.

Atrás quedaron los años cuando al pasar te llamaban “dama”.

Poco queda de esa mujer; el resto, sencillamente murió.

No logro imaginarte al otro lado del mundo

suplicando al cielo un poco de consolación.

Lejana mujer, amiga y hermana,

tus penas y las mías

no son las mismas.

No.

 

—Lihem Ben Sayel.

PROSA

ENCUENTROS CON LA SOLEDAD

La soledad engulle esperanzas, aplasta certezas, escupe temores. Pero también te revela secretos, te susurra sabiduría —que no hallarás en el tumulto. Silencia ruidos fútiles, y te presenta panoramas distintos a los que estás acostumbrado a apreciar. Te ayuda a pensar por ti mismo, aplacando las opiniones repetitivas de los sabiondos de turno. Te empuja a ir contra lo establecido, lo que destroza la creatividad, lo que mata los sueños. Te introduce a otros de sus simpatizantes: gente con la que puedes hablar, a veces, incluso, sin mediar palabra alguna. Porque los que se encariñan con esta clase de soledad, salen edificados de sus encuentros con ella. La soledad, amigo, se presenta ante ti como un espejo iluminado en el que puedes vislumbrar detalles acerca de ti mismo en los que no habías reparado antes. Aprendes a conocerte en soledad. Aprendes a callar. Aprendes a escuchar. Talvez nos hagan falta más encuentros con la soledad para descubrir, por fin, quiénes somos; y hacia dónde vamos.

—Lihem Ben Sayel

258683

 

 

PROSA

A ÉL [شغف الصحراء]

c242f58a2dafa112dd8d5a1fcc4ef6fa--arabian-eyes-arabian-beautyEn la sombra rasgada de tu memoria me detengo, a orillas de ti, esperando tu risa en las esquinas de mi consciencia: el despertar sigiloso de nuestra historia. Se reanudan entre algodones los asuntos que dejamos a medias, entre ellos, un café a medio beber. Nos miramos —como se miran los enamorados las primeras veces—, desconcertados entre lo que observan y lo que esperan encontrar. Tú deslizas tus palabras de terciopelo, y a mí me parece que alguna especie de encantamiento me rodea. No te miento, mírame: me gustas. Observo los rasgos finos de tu rostro. Tus labios, tus ojos, tus pestañas. Tus brazos de acero. Tu pecho de hormigón. Y de pronto, sólo quiero sentirte plenamente, más allá de la noche, donde se oscurecen los caminos, como en el desierto, donde no existen las huellas a causa del viento. Como los guijarros, que se pulen entre ellos siendo suaves al tacto. Como el tiempo, que pasa, y ni juramentos ni ingenios lo detienen. No tengo dueño, y mi corazón no es presa de amo alguno. Pero escogería mil veces vivir en la prisión de nuestro amor: una pasión que se enciende. Una llama que arde.
—Lihem Ben Sayel.
POESÍA

CUESTIÓN DE TIEMPO

Sufro una pena constante
por haber perdido la vida.
Yo era tan bella, rozagante
como una amapola en flor.
Me miraban aquellos viajantes
admirados por tanta elegancia,
mi cabello, mis labios, mis danzas
eran cura para cualquier dolor.
Hasta que llegó la hora de todos
los que en esta vida nacimos,
donde la piel se agrieta y se arruga
el alma entera, y también el corazón.
¡Vieja, vieja! me gritan mozuelos
embriagados de años aún por vivir.
Jovencitas me miran con cierto desprecio
y piensan, vieja ¿cuándo vas a morir?
Cuestión de tiempo, ansiosos caminantes
para abandonar este tren que me atrapó
en rieles inciertos y amenazantes.
Cuestión de tiempo para decir adiós.

 

—Lihem Ben Sayel
SONY DSC
SONY DSC
MATERNIDAD

¡Mamá recién estrenada! (Y con poco tiempo para escribir…)

¡Bien! Iré rápido, porque mi nueva etapa con la maternidad, de momento, no me concede más de un par de minutos libres al día. 😀

Isaac nació el domingo 19 de febrero, a las 06:30am. Parto natural. Todo salió mejor de lo que imaginaba. Pero caray, eso de las contracciones realmente duele mucho. Con 7 de dilatación, recibí una bendición del cielo llamada epidural. Dios la bendiga. Las expertas me dicen que me perdí precisamente lo más doloroso de aquello que llaman dar a luz. Ups… Me temo que no lo echaré de menos 😀 .

La primera noche en casa, fue como no-me-digas-que-esto-va-en-serio… ¡Me sentía sobrepasada por la experiencia! ¡Abrumada! ¿Y si se enferma? ¿Y si se me cae de los brazos? ¿Y si lo hago todo al revés? En fin, que mi mente era una constante catarata de “y sis”. Pero el segundo día ya fue diferente. Empezamos a conocernos, a presentarnos con respeto, y al cabo de casi dos semanas puedo decir que la conexión es maravillosa.

Mi pequeño es exactamente como lo imaginaba: tranquilo, manso, con una arrebatadora expresión de paz en el rostro, ¡guapo!, y, gracias a Dios, sano. Yo le había pedido a Dios un bebé tranquilo para poder seguir buscado Su rostro. Y, efectivamente, así como oraba intensamente con Isaac en el vientre, lo sigo haciendo con él ya en este mundo. Oramos juntos. Qué bella experiencia.

Obviamente no duermo casi nada… pero todo carece de importancia cuando veo su hermosa carita. Eso sí, me he desentendido del móvil y de las redes porque el poco tiempo que tengo prefiero invertirlo en otras cosas. Pero en esta plataforma sí que estaré, siempre y cuando halle un tiempo más o menos decente.

Este es mi reporte desde motherhood-land…

Siempre vuestra,
Lihem Ben Sayel…
¡Mami recién estrenada, y muy feliz!

P.d.: la mitad de esta entrada ha sido escrita con una sola mano. En el otro brazo sostenía a mi bebé. Ay, cómo cambian las cosas de un momento a otro… xD

16939116_10154294304933062_5116879077656970639_n

 

 

 

 

LETTERS TO MY BABY, MUY PERSONAL, PROSA

«Hijo mío, ha sido un honor…»

img_8554
Hijo mío, ha sido un honor tenerte en mi vientre: sentir tus movimientos, percibir tu compañía a cada instante de mi vida, desde el día en que supe que habitabas mi cuerpo. Hijo mío, sigue siendo un honor contener tu cuerpecito dentro de mí. Saberme bendecida y privilegiada con el inigualable don de la vida, el milagro más grande que, de seguro, experimentaré. Ha sido un honor ser el vehículo por el cual, un ser único e irrepetible, llegará a este mundo para ser inmortal. Tú nos has traído un gozo indescriptible. Has sido la risa celestial que resuena en nuestras almas. Eres la promesa de Dios encarnada en el cuerpecito de un varón. Y aún así, sé que no eres mío, que no me perteneces. Que te enseñaré a volar, pero que no te retendré para siempre en mi nido. Por eso, hijo mío, te repito que ha sido un honor. Y seguirá siendo un honor traerte al mundo, sostenerte en brazos, criarte y enseñarte a edificar los puentes que yo rompí; desafiarte a construir más alto de lo que lo hice yo; animarte a escalar las cimas que yo no alcancé a escalar, y ayudarte a romper las barreras que no logré atravesar. Sí. Me quedaré detrás de ti, por si te sientes tentado a retroceder. Y te volveré a empujar hacia la vida, hacia el propósito con el cual has sido enviado por Dios. Sé que existes, y que vienes desde más allá del cielo azul. Es un honor ser tu madre. Ahora sólo falta que veas la luz…

39 semanas… ❤

זה כבר כבוד, יצחק

16422206_10154236708773062_4557648757139362241_o

CONFESIONES :o, MATERNIDAD, VIVENCIAS

Cosas personales, Nov. 2016.

5182x3456-623353Noviembre es un mes hermoso. Y no quisiera que acabase este mes sin escribir algo por aquí. Sigo muy feliz con mi embarazo, y ya pronto cumpliré los 7 meses. Lo cual significa que falta cada vez menos para ver a nuestro pequeñín (¡a quien ya le pudimos ver el rostro gracias a las nuevas tecnologías!). 
Digamos también que ya me he despedido oficialmente de mis actividades. He delegado las que podía delegar. Y en verdad esto me da paz, porque ahora tengo sólo dos meses por delante (que se van muy rápido) para organizar mis asuntos alrededor del niño.
Gracias a Dios, todo va marchando bien. Y, muy al contrario de lo que se pueda pensar, tengo ganas de pasar por el parto. Creo que es una vivencia única, y lo que más me entusiasma es saber que ahí podré sostener a mi bebé por primera vez. Sueño día y noche con ese instante.
Sin duda, lo más hermoso que he experimentado en el embarazo, son esos momentos cuando interactúo con mi bebé. Cuando noto que está despierto, le hago una especie de “redoble” en la barriguita, y él responde una y otra vez a ese estímulo. A veces, ni siquiera hace falta que le haga el redoble: simplemente le digo “bebé”, y él da su patadita, respondiendo a mi voz.
¿Que si voy a echar de menos tenerlo siempre conmigo? Claro que sí. Pero el desafío no está en tener una vida contigo para siempre, sino en prepararlo para que pueda vivir por sí mismo lejos de ti, con los valores y principios que le has inculcado, lleno de amor y de hermosos recuerdos que le acompañarán para siempre.

CURIOSIDADES…

  • Nuestros amigos en la iglesia le apodan “Fueguito”, porque el bebé está on fire.
  • Según las imágenes en 4D, se parece a mí. Yo tengo dudas. Su padre no.
  • Aún estamos pensando el nombre. De todas formas, no queremos decirlo hasta el parto. A ver si lo logramos jeje…
  • Por su comportamiento en mi vientre, creo que tiene una personalidad marcada, pero es amable (no me incomodan sus movimientos), y creo que en términos generales será tranquilo y noble.
  • A punto de cumplir los 7 meses, no tengo una de esas “enormes” barrigas, algo que agradezco. Todos me dicen que a partir de ahora es cuando crece más.
  • Seguiré en la piscina de embarazadas. Y mi mente ahora está en preparar mi casa a fondo, en comer bien y hacer ejercicio.
  • No ha sido un embarazo de antojos, ni de achaques. Achaques cero.
  • El embarazo me ha dado más energía y vitalidad, al contrario de lo que suele ocurrir.
  • Definiría mi embarazo como un “estado permanente de profunda felicidad”.
  • Siempre me había imaginado que tendría a ciertas personas cerca de mí en este momento de mi vida, pero no es como imaginé; Dios me puso a otras personas cerca.
  • Ahora sí que estoy más sensible jaja… Algo que no me pasó en los meses anteriores.
  • No voy a poner fotos de mi bebé en las redes sociales. Sólo si está con nosotros. Pero de él solo no. Hay muchas advertencias al respecto por parte de la Policía y demás organismos.

15203226_10154026392203062_211836938054701709_n

Imagen de las 28 semanas.
Lihem ben Sayel… ❤

MATERNIDAD

La vida que crece dentro de mí.

Yo creo en los milagros. Y no es —en lo absoluto—, una utopía. Los he visto delante de mí. Los he visto en mi propia vida. Y ahora, lo veo dentro de mí.

El jueves 4 de agosto, vi con mis propios ojos el milagro maravilloso que se está desarrollando en mi vientre. Tengo que confesar que, tras cierto tiempo esperando, y a pesar del test, y de los cambios de mi cuerpo, necesitaba verlo. Simplemente lo necesitaba.

Mi esposo estaba muy contento, pero yo, nerviosa. ¿Y si no hay nada dentro? jaja… Bueno, supongo que no soy la única que ha pasado por esto. Así que, cuando lo vimos… ¡wow! Mi esposo tenía una expresión de gran sorpresa, y me decía lo mucho que se movía. Yo volteaba la cabeza, pero no tenía una visión tan clara, dada la posición de la pantalla. Cuando hice un esfuerzo mayor, pude verlo mejor…¡y allí estaba! En ese preciso instante, mi pequeñín se estaba estirando, lleno de vida y de vigor. Y esa es la imagen que se ha quedado en mi retina.

Luego, escuchamos su corazón. Y yo, como baterista que soy, recordaré para siempre el tempo de sus latidos: pum, pum, pum… Este detalle dibujó una gran sonrisa en mi rostro. ¡Va a salir baterista como su madre!—exclamé llena de felicidad. Y entonces, allí me di cuenta de cómo esta experiencia empieza a cambiarte por completo la vida. Sueñas de una forma distinta. Te proyectas de manera diferente.

Es, simplemente, un milagro.

No.

Es más que un milagro.

Es el milagro más grande que ser humano alguno pueda experimentar.

Es, sin duda, el milagro de la vida.

La vida que crece dentro de mí.

—Lihem ben Sayel.

img_7738

 

[Contenido extra…]

Estos son (casi) todos los libros que he leído en espacio menor de un año.

librosunaño.jpg

Estos son los que me acompañarán ahora los siguientes meses. De momento jeje… La lista siempre aumenta.

libros2.jpg

¡Hasta la próxima!

🙂

 

 

POESÍA

[NO LLORO, AMIGA]

No, amiga, no estoy llorando.

No tengo necesidad de recostarme en tu hombro.

No pienses por un momento que necesito tu abrazo.

No, querida amiga, no estoy llorando.

Aunque deje escapar un leve sollozo,

aunque por dentro esté temblando.

Si me aferro a tu ropa, perdóname. 

Por mucho tiempo me he sentido sola.

Si me escondo en tu regazo, déjame.

Hay tantas cosas que prefiero ocultar.

Si escuchas un sonido extraño

como de cristales estallando contra el piso,

no te asustes, amiga, no te inquietes:

es mi corazón que una vez más se rompe,

aunque luego se junte, como siempre.

Si te hablo, escúchame en silencio.

Las palabras que dices, antes también las oí.

Y si ves que me alejo, no me detengas,

lo he hecho otras veces,

y siempre volví…

 

-Lihem ben Sayel

6862267-wind-wallpapers