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MDUP II: “Perdida”

MEMORIAS DE UNA PRINCESA
[SEGUNDA PARTE]

«Perdida»

El mundo gira alrededor de mí. El malestar es exagerado. No sé exactamente dónde estoy, ni tampoco, a ciencia cierta, hacia dónde debo ir. Ojalá hubiese una mano amiga que me llevara más allá de lo que ven mis ojos, y me mostrara, con una sonrisa de calma en el rostro, que finalmente llegaré. Allí. Dondequiera que sea ese lugar. Así, al menos, me sentiría un poco más segura. Un poco menos fuera de sitio. Supongo que es normal sentirse así, al menos después de que el suelo bajo mis pies desapareciera por completo, y no encontrara nada firme en lo cual pudiese afianzarme. Excepto Él. Su mirada. Sus palabras, resonando como eco en medio de la tempestad más abrumadora y ensordecedora. Tempestad que, a la vez, me ha enseñado a confiar más en Él. Aún así, me siento perdida. ¿Cómo es posible experimentar esta sensación de exilio? Fácil. Porque el lugar al que pertenezco no es terrenal. Aquí, no soy más que un caminante pasajero.

Lihem Ben Sayel,

The princess of the Lord…

🌹

 

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MDUP: SEGUNDA PARTE. Capítulo uno: «La profecía»

«MEMORIAS DE UNA PRINCESA»

[SEGUNDA PARTE]

Capítulo uno:

«La profecía»

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La luna asoma, tímidamente, por una esquina del horizonte estrellado. No recuerdo una noche así, desde hace mucho tiempo. Me encuentro completamente embelesada por esa belleza, tan difícil de ignorar. Sin embargo, aunque lo deseo, no puedo permanecer mucho más tiempo aquí, observando la luz palpitante de aquellas incontables lucecitas lejanas: tengo una cita con Menahem. Por lo visto, hay algo importante de lo que quiere hablarme, y no puede esperar. Así que, acompañada por el sonido de los grillos y la silueta de una luna creciente, recorreré la media distancia que me separa de mi lugar de reunión con Menahem, mi amado y fiel consejero desde hace tantos años, al que tú tan bien conoces, al igual que yo. Estoy de camino hacia el luminoso Sod bayith, la hermosa tienda, de toques púrpura e hilos de oro, orientada hacia Yerushalayim, en donde me encuentro siempre, secretamente, con Menahem. Me he detenido a mitad de camino con mi carruaje para escribirte esta carta; sencillamente no he podido evitarlo. La luna, las estrellas, todo me ha recordado a ti. Leäna, la compañera que Menahem me asignó para serme de gran ayuda, siempre se preocupa de que tenga mis pergaminos y mi tintero a mano. Como bien sabes, Sod bayith significa «lugar secreto» en la lengua de Menahem. Y allí, en ese pequeño rincón a las afueras del pueblo donde me escondo ahora, se han gestado mil y una conversaciones con mi Consejero, sobre todo, a raíz de los últimos acontecimientos, en los que mi vida ha transitado por correntosas situaciones, difíciles de explicar en una sola carta. Sé que no te gusta que te deje con la incógnita, sin embargo, por tu seguridad, prefiero no darte demasiada información, querido amigo. Prometo volver a escribir con más detalles. De momento, solo te adelanto que, talvez, antes de que recibas mi siguiente escrito, —y, repito, solo talvez—, no estemos tan lejos el uno del otro. Hay demasiado que tengo para decirte. Estos tres años lejos de ti no han sido nada fáciles. Pero Menahem ya nos había advertido de lo importante que era hacerlo de esta forma. Confío plenamente en que, tanto tú como yo, hemos madurado lo suficiente como para poder enfrentarnos al enorme desafío que representa regresar al Palacio Noor, y recuperar lo que aquel Dragón, —esta vez, representado por Krêttos, en carne y hueso—, ha usurpado de forma ilegítima, aún a sabiendas de la gran destrucción que esto acarrearía a todo el reino de mi Padre. No te preocupes por mí: sabes que nunca estoy sola. Menahem siempre está presente en mi vida, y yo, a su vez, estoy pendiente de cada instrucción que Él se asegura de hacerme llegar —de una u otra forma. Querido amigo, mi carta termina aquí, ya que el carruaje me deja a pocos metros de Sod Bayith. Metros que tengo que recorrer a pie en total soledad. Y debo darme prisa, ya que la hora de mi encuentro con Menahem se aproxima. ¡Él sigue siendo igual de puntual, como siempre! Y debo estar allí cuando él aparezca en la tienda. Te envío  todo mi afecto, como siempre. Debemos seguir fielmente las instrucciones de Menahem, como hasta ahora. El día de nuestra reaparición en Palacio Noor se acerca, y debemos estar a la altura de la situación. No permitiremos que Krêttos, manipulado por el espíritu del Dragón, destruya el reino de mi Padre. Como ya me ha dicho Menahem: «Todo lo que te ha pasado —tu encierro en la Torre, tu sanidad, tu tiempo escondida en el desierto—, te ha reconducido hasta aquí, para que seas la Vocera de YHWH. Solo mantente obediente, Lihem, y La Profecía se cumplirá.»

Siempre tuya, tu fiel amiga, Lihem Ben Sayel, —la exiliada y escondida— Amira al-Yerushalayim.

Shalom, querido Turios, Príncipe de las tierras del Este.

CONFESIONES :o, MATERNIDAD, VIVENCIAS

Cosas personales, Nov. 2016.

5182x3456-623353Noviembre es un mes hermoso. Y no quisiera que acabase este mes sin escribir algo por aquí. Sigo muy feliz con mi embarazo, y ya pronto cumpliré los 7 meses. Lo cual significa que falta cada vez menos para ver a nuestro pequeñín (¡a quien ya le pudimos ver el rostro gracias a las nuevas tecnologías!). 
Digamos también que ya me he despedido oficialmente de mis actividades. He delegado las que podía delegar. Y en verdad esto me da paz, porque ahora tengo sólo dos meses por delante (que se van muy rápido) para organizar mis asuntos alrededor del niño.
Gracias a Dios, todo va marchando bien. Y, muy al contrario de lo que se pueda pensar, tengo ganas de pasar por el parto. Creo que es una vivencia única, y lo que más me entusiasma es saber que ahí podré sostener a mi bebé por primera vez. Sueño día y noche con ese instante.
Sin duda, lo más hermoso que he experimentado en el embarazo, son esos momentos cuando interactúo con mi bebé. Cuando noto que está despierto, le hago una especie de “redoble” en la barriguita, y él responde una y otra vez a ese estímulo. A veces, ni siquiera hace falta que le haga el redoble: simplemente le digo “bebé”, y él da su patadita, respondiendo a mi voz.
¿Que si voy a echar de menos tenerlo siempre conmigo? Claro que sí. Pero el desafío no está en tener una vida contigo para siempre, sino en prepararlo para que pueda vivir por sí mismo lejos de ti, con los valores y principios que le has inculcado, lleno de amor y de hermosos recuerdos que le acompañarán para siempre.

CURIOSIDADES…

  • Nuestros amigos en la iglesia le apodan “Fueguito”, porque el bebé está on fire.
  • Según las imágenes en 4D, se parece a mí. Yo tengo dudas. Su padre no.
  • Aún estamos pensando el nombre. De todas formas, no queremos decirlo hasta el parto. A ver si lo logramos jeje…
  • Por su comportamiento en mi vientre, creo que tiene una personalidad marcada, pero es amable (no me incomodan sus movimientos), y creo que en términos generales será tranquilo y noble.
  • A punto de cumplir los 7 meses, no tengo una de esas “enormes” barrigas, algo que agradezco. Todos me dicen que a partir de ahora es cuando crece más.
  • Seguiré en la piscina de embarazadas. Y mi mente ahora está en preparar mi casa a fondo, en comer bien y hacer ejercicio.
  • No ha sido un embarazo de antojos, ni de achaques. Achaques cero.
  • El embarazo me ha dado más energía y vitalidad, al contrario de lo que suele ocurrir.
  • Definiría mi embarazo como un “estado permanente de profunda felicidad”.
  • Siempre me había imaginado que tendría a ciertas personas cerca de mí en este momento de mi vida, pero no es como imaginé; Dios me puso a otras personas cerca.
  • Ahora sí que estoy más sensible jaja… Algo que no me pasó en los meses anteriores.
  • No voy a poner fotos de mi bebé en las redes sociales. Sólo si está con nosotros. Pero de él solo no. Hay muchas advertencias al respecto por parte de la Policía y demás organismos.

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Imagen de las 28 semanas.
Lihem ben Sayel… ❤

MUY PERSONAL

Mi vida antes de los 31.

Ayer fue el cumpleaños de mi amiga Lilia. Estuve con ella, compartimos un tiempo agradable. Y al final de la fiesta, como viene siendo costumbre, ella tocó su darbuka, y yo bailé al son de un par de canciones árabes que amamos. Hace mucho [mucho tiempo] que no lo hacía, porque, digamos, este ha sido un año diferente. Pero las chicas de mi entorno tienen ganas de fiesta, por lo tanto es probable que organice una con las más cercanas a razón de mi cumpleaños. La he hecho en 3 o en cuatro ocasiones, y he invitado a tantas chicas como he podido. Pero esta vez, sólo invitaré a aquellas con las que me sienta más cómoda. Supongo que habrá cous-cous. Bueno, ya tendré tiempo para organizarlo.

Estos son mis últimos días de “30 añitos”. ¡Han sido fantásticos! Digamos que he reorganizado un poco mi vida. Y eso está muy bien. A veces me pongo de mal humor cuando hace mucho calor, o cuando no puedo comerme una hamburguesa de ternera con pepinillos (como en este preciso momento, ya que sigo una dieta hipotóxica a favor de mi lesión en la rodilla izquierda). Pero algo de pan de espelta queda en la nevera. Bueno, y fruta.

Recuerdo que antes usaba este espacio personal para contar nimiedades como éstas. Pero para mí era divertido. De pronto (y no sé exactamente en qué momento) esto se convirtió en un lugar donde me siento obligada a escribir poesía, prosa o reflexiones de cierta calidad retórica. Haram. Es mi Blog, ¿no? ¿Qué pasa si un día quiero escribir cosas así?

Pero esto me recuerda a que nadie me obliga. Yo me auto impongo reglas. Lo he hecho durante toda mi vida, y a veces es difícil salir de la estructura. Y hablando de estructuras… Estoy TAN feliz de haber conseguido establecer un hábito de “búsqueda de Dios” en mi vida, que tengo la impresión de que es lo mejor que he hecho en la vida. Sí, así de pletórica estoy. Ahora, buscar la presencia de Dios (estar con Él) representa la columna vertebral de mi existencia, por encima de las cosas que “hago para Él”.

En el post pasado hablé acerca de la renuncia. Creo que es una de las palabras claves de este año. Y uno de los motivos de por qué este año es tan pero tan especial. Claro que también me han ocurrido cosas no muy buenas. Cosas como, por ejemplo, que una amiga a la que yo consideraba mucho, simplemente desapareciera del mapa, sin explicación alguna. Hace algunos años, talvez mi reacción habría sido distinta. (Créanme, puedo bordar el ridículo cuando me sale la vena más pasional).

Pero, reitero, este año es diferente… 🙂

Es como si me da igual que el mundo me aplaste. De hecho, puede aplastarme. Ya me ha aplastado antes. ¿Y saben qué? Sigo aquí. Por la gracia de Dios. Todo es más fácil y llevadero cuando tienes un escondite al cual acudir en momentos así, turbios y sombríos. La ventaja está en que sabes que, si ya has sobrevivido a anteriores valles sombríos de muerte, podrás sobrevivir a otros que vengan.

La luz siempre disipará las tinieblas. Y yo AMO la luz. La amo, precisamente porque provengo de las tinieblas. Ya he estado allí. Es un sitio tenebroso, donde no importa lo alto que llegues, siempre sentirás que estás en lo más bajo. Es un sitio donde te quedas solo, desamparado, y sólo obedeces a impulsos que luego te hacen sentir peor. Porque los impulsos son muy malos amos. Son castigadores y crueles. No tienen piedad ninguna.

Y estoy enamorada del amor, de la piedad, de la misericordia, de la gracia y el favor de un Dios que me abruma con su abrazo. Me rodea con cánticos de liberación. Me da oportunidades en cada amanecer. ¿No es hermoso…?

Ni yo me reconozco. Y eso a veces me asusta. Pero quiero ir al próximo nivel. No tengo miedo de lo que encontraré allí, porque sé que mi Amado estará allí. Y con Él al otro lado de la orilla, nada puede salir mal.

Ahora voy a descansar. Tuve un día libre precioso con mi amiga Ute, haciendo cosillas. Compartir con ella siempre es edificante para mí. Me estoy riendo sola porque ayer bailé “Rasputin” con una amiga ucraniana (estaba bailando sola, así que decidí acompañarla). Y allí estábamos, bajo la luna llena, bailando Rasputin como universitarias de la época. Casi me caigo a la piscina. Imaginen el panorama.

Buenas  noches ❤

Lihem.

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MUY PERSONAL, VIVENCIAS

LUNA. MONTAÑA. BOSQUE.

¿No has deseado alguna vez estar en algún lugar lejano…? Un camino, perdido en el bosque. Lo recorres, sonriente, olvidándote de todo. Percibiendo los aromas, intentando adivinar cuánto tiempo llevarán esos árboles allí. Sintiendo bajo tus pies la tierra, húmeda y cubierta por un manto de hojas doradas. Cada pisada tiene un sonido particular: la de las pequeñas ramitas que cayeron, no hace mucho.
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¿No has soñado alguna vez con conquistar algo grande…? Un carácter más noble. Pensamientos que tengan el poder de guiarte hacia un destino encomiable. El corazón del ser amado. E incluso, por qué no: tu propio corazón. Todo lo que cohabita contigo, y que deseas que se marche. La inestabilidad. La inconstancia. La indisciplina. El egoísmo. La falsedad.
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¿Te has prometido alguna vez algo a ti mismo…? ¿Has hecho un pacto con tu corazón? Disfrutar más de la vida, en lugar de quejarte tanto. Mirar más por los demás, en vez de pensar sólo en ti. Recuperar ese “toque tuyo” particular que te convertía en alguien diferente, en un ser único e irrepetible. Seguir creyendo en la humanidad. Seguir creyendo en todo lo que es bueno.
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¿Has querido alguna vez desaparecer? Marcharte a solas contigo mismo, y replantearte la vida. Preguntarte qué puedes hacer mejor. Celebrar tus logros, talvez imperceptibles para los demás, pero inmensos para ti. Disfrutar de las cosas que amas -y que casi nunca tienes tiempo de disfrutar-. Olvidarte de que el mundo es como es. Aprender a vivir a pesar de los fracasos.

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¿No has anhelado algo tan intensamente, que acaba convirtiéndose en tu única meta? ¿No has esperado algo por tanto tiempo, que acabas por ceder a enterrarlo en el olvido?
Porque un día te levantas, te miras al espejo, y simplemente te preguntas:

¿y qué pasa si cambio radicalmente…?

PROSA

[LA BAILARINA]

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La bailarina escucha el silencio, aquel silencio antes de que la melodía comience. Gargantas se aclaran, voces susurran. Las luces le impiden distinguir rostros: sólo percibe las siluetas que dibujan a un público -que ella supone- exigente. De pronto, suena la darbouka; y los sonidos evocadores del laúd, del kanun y del daff hacen su majestuosa aparición. Segundos después, la dulzura del nay activa los movimientos de su cuerpo, como si ella también fuese instrumento. Como si fuese música del desierto. Cierra los ojos, y vuelve a abrirlos, pero esta vez, una sonrisa se dibuja en su rostro. Olvidará lo que ha ocurrido antes. Olvidará su dolor, aunque sea por unos instantes. Su mirada tras el velo, es tan profunda como todos los océanos juntos. Aparece y desaparece, como tormenta, como una ola que viene y se va. Gira sobre sí misma con la gravidez del sol. Divide las caderas y su cintura tal como se divide un corazón roto en el pecho. Brilla con la sutil elegancia de las luciérnagas. Crece, como crece la luna en sus misteriosos períodos nocturnos. Se mueve con la delicadeza de las hojas de un árbol que ha sido acariciado por la brisa que pasa, y le hace temblar. No hay vergüenza. No hay temor. No hay timidez. Sólo están la música y su cuerpo, que cantan como una sola voz. Ella es la intérprete de las sensaciones. Sin embargo, nadie nota que tras el velo, llora. Pero de momento, olvidará lo que ha pasado antes. Y se despojará de todo dolor. Sólo retendrá en su pensamiento la frase que –antes de marcharse- le ha dedicado su desaparecido amor:
“Danza esta noche para mí
como las estrellas,
que ante la luna, destellan
su elegante luz.
Danza así,
para mí.”

Lihem ben Sayel.
[En honor a mi abuelo, y su historia: mi historia.]
PROSA

PEQUEÑA FLOR SILVESTRE…

Pequeña, mi pequeña flor silvestre. Eres tan pequeña, que cualquier susurro de las mariposas podría hacerte desvanecer. Estás tan escondida, en algún paraje, lejos de todo lo que conocemos, que apenas alguien puede verte. Verte de verdad. Insignificante. Así han llegado a definirte aquellos que tienen moldes, que ponen estigmas, que se alimentan de prejuicios y que exhalan impaciencia.
Siempre tan frágil, que cualquier suspiro del viento te parece tormenta y azote. Ni el sol ha tenido piedad. Envía sus fuertes rayos, alguien diría que con no muy nobles intenciones. No se hallaron nubes que tuviesen el decoro de protegerte. Incluso niños inconscientes jugaron alrededor de ti, y arrancaron tus hojas. Pisotearon tu tallo. [¿Dónde está ahora la pequeña flor…?]
Pero tus raíces…
Tus raíces permanecen firmes. Estás bien arraigada porque has sido, a su vez, bien sembrada.  Permaneces. Creces. Respiras. Aprendes. Sueñas y crees. Lees en las noches el mensaje de las estrellas: hay muchas formas de brillar, pero no todos son capaces de descubrirlas. Porque ciertamente algunos pierden demasiado tiempo observándote, y meneando la cabeza: eres poca cosa, dicen, no eres como nosotros queremos que seas. Eres diferente.
Por eso, sigue adelante, y no te mueras… mi pequeña, extraña, rara, pero auténtica flor silvestre.

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MUY PERSONAL

EL REGALO DE LA CONFIANZA

Existen muchos regalos de valor incalculable en la vida. Hay otros que, sencillamente, son invaluables. Y la confianza sin duda es quizá el mayor de ellos. Hoy simplemente quiero agradecer -aunque de manera indirecta- a todas esas personas que ven en mí a alguien digna de confianza. Creo que ese es el título más honorable que pudiese  obtener jamás.
P.d.: esta entrada surge de distintos episodios acontecidos en este fin de semana, en los cuales varias personas se acercaron a mí para “contarme” sus cosas. Tenía el corazón rebosante de un sentido de responsabilidad, aliado con un agradecimiento profundo, anidado en la calidad de la confianza que la gente me proporciona. Eso, desde luego, significa mucho para mí.

“Cuando alguien te da su confianza, siempre te quedas en deuda con él.”

Truman Capote

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CONFESIONES :o, REFLEXIONES

CRECÍ

De pronto un día me dí cuenta: crecí. Ya no veo a algunas personas como antes las veía, y a otras tampoco las necesito como antes las necesitaba. Descubrí la importancia de dejar atrás lo que sencillamente ya no me era útil. Costumbres, hábitos, recuerdos, relaciones. Reflexioné, y aproveché mi tiempo en adquirir sabiduría y ponerla en práctica, tomando decisiones -en su medida- correctas, apropiadas. He amado la sensatez más que a la locura, y la estabilidad más que el desequilibrio. Prefiero la transparencia por encima de la simulación. Y por siempre seré una buscadora y amante de la verdad. De pronto, me dí cuenta. Pero en realidad no fue de pronto: fueron los años, las experiencias, las vivencias, la memoria. El aprendizaje que la vida brinda, y que uno debe saber tomar. Crecí, y lo asumo. No llegué hasta aquí para volver a mirar atrás.
Amira Akhtar.
CONFESIONES :o, MUY PERSONAL, REFLEXIONES, VIVENCIAS

SENSIBILIDAD Y TERNURA

Para esta entrada escogí “Tu sei”, porque creo que pase lo que pase, jamás debes permitir que las malas experiencias manchen la pureza de tu ser. Vuelve siempre a la raíz, al origen, al principio de todo. Nunca pierdas la inocencia…. 🙂
Cuando miramos hacia atrás, hay muchas facetas en las que podemos reconocernos, sobre todo en la infancia. Y yo me recuerdo a mí misma como una niña alegre y tierna, muy tierna. No, nunca me gustó el rosa, y tampoco amaba los vestidos. Eso sí, escribía, leía e imaginaba todo el tiempo. Mi corazón era tierno y soñador. Puro e inocente. Claro… hasta que ocurren cosas que van tiñendo ese blanco impoluto con sendas manchas que te introducen dramáticamente en una realidad de la que no puedes huir. A los quince años -y a raíz de todas esas secuencias de sucesos- decidí ser *fuerte. Mis amigos en seguida notaron el cambio, pero en mi corazón no habría marcha atrás. Si había que vivir esta realidad, al menos evitaría a toda costa que me destrozara el corazón. Mi corazón se fue helando poco a poco, y cada vez más me costaba expresar mis emociones en público, sobre todo las que yo consideraba “emociones débiles”: llorar, abrazar, dejarme abrazar, palabras de comprensión, etc… Obviamente esto me hizo daño, porque alteró el proceso natural de mis emociones, sobre todo en relación con las personas que tenía cerca de mí. Llegué a creer que la gente prefiere a las personas que no se muestran tan vulnerables. Y pensé que así podría dar signos de “madurez emocional”, y cierto halo de independencia. Me volqué en mí misma, y olvidé cómo era hacer feliz a los demás.
Hasta que con la ayuda de Dios, se rompió esa jaula de cristal. Y poco a poco pude volver a conectar con mis emociones.
En pocos meses cumpliré treinta años, y si me dijesen que ahora mismo podría volver diez años atrás mi vida, no aceptaría esa oferta. Porque ahora, con veintinueve años soy mucho más feliz que hace diez años. Como siempre digo, todo lo que ha pasado en mi vida todo este tiempo, me ha traído a ser quien soy ahora: un ser humano más pleno, una mujer más segura, una persona cada día más capaz de expresar sus emociones más delicadas y profundas sin sentirse menos por ello. Aún estoy en el proceso, porque mi forma de ser introvertida y tímida quizás no es algo que me favorezca en este sentido. Pero desperté y resucité a mi ternura y a mi sensibilidad. Y ese es, quizás, el mayor logro de toda mi existencia hasta hoy. Por eso muchas veces, cuando tengo frente a mí a una persona áspera, distante, estática,  cáustica, reprimida o algo por  el estilo, siempre me pregunto qué fue lo que pasó en su caminar en la vida para convertirla en una persona así, y trato de verla no como el adulto corrosivo o emocionalmente bloqueado, sino como el niño o la niña inocente y pura que alguna vez fue, hasta que algo o alguien, persona o circunstancia, manchó su ser.
¿Puede cohabitar la fragilidad de una flor silvestre con los espinos de la vida? ¿Es sensato, incluso, exponernos a la ira o al desasosiego de los que aún no han encontrado su paz, y procuran violentar la nuestra? No lo sé… Sólo sé que, en todo caso, prefiero morir día a día como una persona noble, que vivir día a día como un ser insensible. Esta ha sido mi decisión desde hace bastante tiempo, y aunque ya he experimentado la fragilidad de la nobleza y la ternura, también he experimentado su fortaleza, porque he aprendido que los más “fuertes” no son aquellos que deciden no sentir para no ser dañados, sino los que, a pesar de los daños recibidos, deciden seguir adelante con sus sentimientos nobles.  Mi corazón se siente en paz. ¿Y acaso no es eso lo que todos buscamos…?
“Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta…”
-Apóstol Pablo; carta a los filipenses.
Con cariño y desde mi corazón,
Amira Akhtar.
*fuerte: mi concepto de “fuerte” era más bien anular mis emociones a tal punto de que nada me inmutase, y si llegara al punto de inmutarme, al menos lograr que nadie lo note.