PROSA

Carta 4: La noche perfecta.

Es de madrugada. Y yo despierta, escribiendo, cómo no. Pero es que hace muchísimo que no vivía una noche como esta, donde la luna está llena, y se asoma por mi ventana, con prepotencia y melancolía. Estoy en una casa enorme, preciosa, la casa de los abuelos, donde toda la familia se reúne.  Está llena de espejos, y yo pienso que, definitivamente, podría ser muy feliz aquí, —sí, entre otras cosas, por los espejos. Esta noche es perfecta: yo, muy lejos de la rutina, bañada por la luz de la luna; de fondo, los grillos, algún ladrido. Y a lo lejos, un bosque frondoso, con inimaginables tonalidades de verde, por el que atraviesa un río helado. Qué bella es Noia. Qué bella es Galicia. 

—Lihem Ben Sayel.

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MI VIDA EN IMÁGENES

HE VUELTO.

Benditas vacaciones. Se me hicieron cortas, pero fueron intensas, porque logré disfrutar cada día al máximo. Como podrán suponer, en las vacaciones uno intenta evadirse y concentrarse en otras cosas, y eso hice. Leí mucho, terminé mi tercer relato (de hecho ya comencé otro nuevo), y disfruté de la gastronomía gallega tanto como pude. 
Les pido disculpas por no haber estado al tanto de vuestros escritos. Ahora tendré (más o menos) tiempo para ponerme al día…
Un fuerte abrazo,
Lihem ben Sayel.

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Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.
Doménico Cieri Estrada