¿Te conozco, Espíritu Santo?


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[…y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.]


Bien, al principio de esta aventura de “The deep seeking” (La búsqueda profunda), te dije que éste sería un viaje hacia las profundidades de Dios. Y tú aceptaste acompañarme en este viaje… ¡No estaba bromeando! Así que ahora te haré partícipe de una de mis más profundas inquietudes en mi vida cristiana, y también una de mis pasiones más grandes: El Espíritu Santo. Lo que leerás a continuación, no es un devocional, sino mi corazón abierto. ¿Estás preparado? Pues vamos…

Si pudieses estar escuchando detrás de la puerta cuando me encierro a orar, posiblemente escucharías esto: “¿Realmente te conozco, Espíritu Santo? ¡Quiero conocerte más!”. Y sí, puedo imaginarme que tú también has orado esto alguna vez. Yo llevo orando esto toda mi vida, y estoy convencida de que no dejaré de orarlo.

Con 17 años, tomé por primera vez en mis manos el libro “Buenos días, Espíritu Santo” (B. Hinn). Wow. ¡Cómo me cautivó! Recuerdo haber llegado a la parte en la cual Benny Hinn hablaba de Kathryn Kuhlman, y en mi corazón pensé: “quiero ser como ella, quiero conocer al Espíritu Santo de esa manera…”. Como anécdota, te cuento que incluso oraba por ella todos los días… hasta que descubrí que ya estaba muerta.

¿Conoces al Espíritu Santo? ¿Forma parte activa de tu vida? ¿Eres sensible a su voz? Espera, espera… ¿has respondido a todo afirmativamente? ¡Muy bien! ¡Realmente me alegro por ti! Yo estoy convencida, de hecho, plenamente convencida, de que no lo conozco lo suficiente. En cierta ocasión, pretendí hacer como si lo conociera, pero mi vida seguía experimentando esa gran interrogante: ¿realmente te conozco, Espíritu Santo?”.

Como buena pentecostal que soy, sé acerca del Espíritu Santo. Sé bastante acerca de su teología. He predicado acerca del Espíritu Santo. Y sí, ¡también he visto su poder manifestarse tanto en mi vida, como en otros! Pero sigo teniendo esa misma sensación…

Y si te soy sincera (al fin y al cabo de eso va esto: de ser honestos), las únicas dos veces que he estado realmente cerca de atravesar esa especie de muro invisible que me separa de él, ha sido cuando oraba insistente, constante, y fervientemente por alcanzarle. Me recuerdo decirle varias veces: “voy a correr, y te voy a alcanzar; y cuando te alcance ¡no te pienso soltar! Y créanme que vi manifestaciones de su poder como nunca antes. Incluso, mientras oraba esto ¡realmente me ponía a correr en esa habitación en donde oraba!

¿Has experimentado esa desesperación por Él…?

No sé tú, pero mi corazón está ardiendo. No pienso irme de aquí (de esta tierra) hasta saber que, por lo menos, hice todo lo que estuvo en mi mano para conocer profundamente al Espíritu Santo, más allá de lo que me cuenten, más allá de los libros y predicaciones que pueda escuchar. Simplemente más allá de todo… 

Talvez mi experiencia no sea como la de Kathryn Kuhlman, ni como la de Benny Hinn, ni la de Freidzon, etc… pero será mí experiencia con Él. Así como también será tú historia con Él, si realmente estás desesperado por conocerle más, y más, y más…

Me edificaría mucho conocer tu experiencia. Sería especial saber que no soy la única que pasa por este sendero. Y sobre todo, me encantaría saber cuál es tu experiencia real con el Espíritu Santo, y si sientes ese mismo anhelo que yo. Y una vez que lo compartamos, creo que será el momento ideal para iniciar una búsqueda más profunda para conocerle… realmente.

—Lihem Ben Sayel.

Canciones:

Lucas-11-13

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Dios te bendiga.