MATERNIDAD

¡Mamá recién estrenada! (Y con poco tiempo para escribir…)

¡Bien! Iré rápido, porque mi nueva etapa con la maternidad, de momento, no me concede más de un par de minutos libres al día. 😀

Isaac nació el domingo 19 de febrero, a las 06:30am. Parto natural. Todo salió mejor de lo que imaginaba. Pero caray, eso de las contracciones realmente duele mucho. Con 7 de dilatación, recibí una bendición del cielo llamada epidural. Dios la bendiga. Las expertas me dicen que me perdí precisamente lo más doloroso de aquello que llaman dar a luz. Ups… Me temo que no lo echaré de menos 😀 .

La primera noche en casa, fue como no-me-digas-que-esto-va-en-serio… ¡Me sentía sobrepasada por la experiencia! ¡Abrumada! ¿Y si se enferma? ¿Y si se me cae de los brazos? ¿Y si lo hago todo al revés? En fin, que mi mente era una constante catarata de “y sis”. Pero el segundo día ya fue diferente. Empezamos a conocernos, a presentarnos con respeto, y al cabo de casi dos semanas puedo decir que la conexión es maravillosa.

Mi pequeño es exactamente como lo imaginaba: tranquilo, manso, con una arrebatadora expresión de paz en el rostro, ¡guapo!, y, gracias a Dios, sano. Yo le había pedido a Dios un bebé tranquilo para poder seguir buscado Su rostro. Y, efectivamente, así como oraba intensamente con Isaac en el vientre, lo sigo haciendo con él ya en este mundo. Oramos juntos. Qué bella experiencia.

Obviamente no duermo casi nada… pero todo carece de importancia cuando veo su hermosa carita. Eso sí, me he desentendido del móvil y de las redes porque el poco tiempo que tengo prefiero invertirlo en otras cosas. Pero en esta plataforma sí que estaré, siempre y cuando halle un tiempo más o menos decente.

Este es mi reporte desde motherhood-land…

Siempre vuestra,
Lihem Ben Sayel…
¡Mami recién estrenada, y muy feliz!

P.d.: la mitad de esta entrada ha sido escrita con una sola mano. En el otro brazo sostenía a mi bebé. Ay, cómo cambian las cosas de un momento a otro… xD

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LETTERS TO MY BABY, MUY PERSONAL, PROSA

«Hijo mío, ha sido un honor…»

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Hijo mío, ha sido un honor tenerte en mi vientre: sentir tus movimientos, percibir tu compañía a cada instante de mi vida, desde el día en que supe que habitabas mi cuerpo. Hijo mío, sigue siendo un honor contener tu cuerpecito dentro de mí. Saberme bendecida y privilegiada con el inigualable don de la vida, el milagro más grande que, de seguro, experimentaré. Ha sido un honor ser el vehículo por el cual, un ser único e irrepetible, llegará a este mundo para ser inmortal. Tú nos has traído un gozo indescriptible. Has sido la risa celestial que resuena en nuestras almas. Eres la promesa de Dios encarnada en el cuerpecito de un varón. Y aún así, sé que no eres mío, que no me perteneces. Que te enseñaré a volar, pero que no te retendré para siempre en mi nido. Por eso, hijo mío, te repito que ha sido un honor. Y seguirá siendo un honor traerte al mundo, sostenerte en brazos, criarte y enseñarte a edificar los puentes que yo rompí; desafiarte a construir más alto de lo que lo hice yo; animarte a escalar las cimas que yo no alcancé a escalar, y ayudarte a romper las barreras que no logré atravesar. Sí. Me quedaré detrás de ti, por si te sientes tentado a retroceder. Y te volveré a empujar hacia la vida, hacia el propósito con el cual has sido enviado por Dios. Sé que existes, y que vienes desde más allá del cielo azul. Es un honor ser tu madre. Ahora sólo falta que veas la luz…

39 semanas… ❤

זה כבר כבוד, יצחק

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