Y con ustedes…

Lo siento, pero estoy muy entusiasmada. ¡Acabo de escribirle el primer cuentito a mi bebé! Así que lo registro por aquí… (Se me nota mucho la alegría ¿no?) Pues éste, es el primero de muchísimos cuentitos, poesías, historias, relatos, etc… que le escribiré al pequeñín. Claro, que éste es especial ¡porque es el primero de todos! Ya le pedí ayuda al padre para los gráficos, porque yo soy pésima jaja… En fin, después de dos días cavilando, me voy feliz a la cama.
¡Buenas noches! 🙂
Nota: el personaje del delfín lo escogió el padre.

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[HA SIDO LARGO EL VIAJE, PERO AL FIN LLEGUÉ]

Ayer, miércoles 23 de marzo, escribí la palabra “fin” al concluir mi primera novela. No voy a ser nada cursi, porque, para empezar, estoy agotada. Y segundo, despúes de tanto tiempo, en verdad sólo quería acabarla. Para ello no necesitaba otra cosa sino ‘tiempo’. Y las vacaciones de esta semana me brindaron tal oportunidad. Sí, estoy contenta. Muy contenta. Sobre todo cuando, después de imprimirla (para la primera edición), la sostuve en mis manos. Sentí el peso de esas palabras. Sentí los recuerdos acumulados en el transcurso de estos años.

Rayos, ya me he puesto cursi, jaja.

Pero es que es difícil no expresar alguna emoción. Es cierto que estos últimos días han estado rodeados de tristeza y de incertidumbre. Pero en medio de todo, puedo decir:

¡TERMINÉ MI PRIMERA NOVELA!

No voy a decir que es buena, ni que vale la pena leerla. Ya saben que no soy de esas. Porque, para empezar, no está en mis planes publicarla, ni pienso en ello en lo absoluto. Así que ustedes también olvídense de eso. Simplemente estoy feliz. Y punto, nada más. La terminé. Y bravo por mí.

Ahora la voy a revisar, para pulirla, para acto seguido entregársela a una amiga para que la lea (es la que me hace de editora). Lo bueno es que también se apuntó otro amigo, y, lo más importante, mi hermano. Necesito esas opiniones para estar segura de que no quedan cabos sueltos, y de que no hay erratas, ni faltas gramaticales o de ortografía. Eso es lo peor que me podría pasar jaja os lo aseguro.

Y, para que conste en ésta, mi ‘acta particular’, dejo constancia de los siguientes datos curiosos:

  • Terminé la novela un 23 de Marzo, coincidiendo con la fiesta judía de “Purim” (la fiesta de la Reina Esther).
  • Oh yes, no faltó la luna llena. ¡Luna llena! No podía ser más perfecto.
  • Mientras terminaba de escribirla, ví a través de la ventana una estrella muy, muy brillante. Averigüé su nombre por medio de una aplicación. Su nombre es “Sirio”.
  • No estaba maquillada jaja lo cual es bastante extraño. Estaba ‘al natural’.
  • Estaba vestida de rojo, enteramente, y llevaba coleta, lo cual también es raro en mí, porque no la suelo usar mucho. No me gusta.
  • Cuando escrbí la palabra “fin”, miré el reloj, y eran las 00:02 horas.
  • Mi esposo fue el primero en enterarse.
  • Al terminarla, también dí gracias a Dios por medio de una oración, y se la dediqué a él.
  • La canción con la que escribí las últimas líneas fue: “Jesus is carried down”, -Ron Allen (TpotC).
  • No lloré ni nada de esas cosas jaja. Sólo quería ducharme.
  • Pasé tres días enteros y completos terminándola. En serio. Agotador.
  • El último  día comí desastrosamente:: Snickers, nachos con guacamole, y una Buckler sin alcohol, con limón.

Y bueno, esta es mi lista de datos curiosos. Porque quiero que, al pasar el tiempo, pueda yo venir a esta entrada y revivirlo otra vez.

Buenas noches amigos y amigas.

“Ha sido largo el viaje, pero al fin llegué”.

¡Ah! Otro dato: esta es la entrada número 1000 de mi Blog. 

😉

[MI CUADERNO DE POESÍA]

Fíjate, creo que nadie lo diría, -con lo extremadamente cuidadosa que soy con mis libros-, pero debo admitir que me ocurre algo especial y diferente con mis cuadernos de poesía. En ellos, se admiten manchas –porque la vida tiene esos episodios oscuros, que son como borrosas marcas de algo que, irremediablemente, no podemos negar que “estuvo allí”.  Se admiten tachones, sí, ¡y a veces muy mal intencionados! Porque, queramos o no, en ocasiones hay palabras que ocupan un lugar que pertenece a otra, y así mismo, también hay sentimientos que, una vez liberados, deben ser sustituidos por la razón, para no decaer en la demencia y la desesperación. En mis cuadernos de poesía se acepta la marca de mis labios, sí, como cuando estás en un bar, y la servilleta que usas es una evidencia del color de tu boca, porque la vida, así como la poesía –e incluso el amor-, es pasión llevada al límite: llega un momento donde no puedes retener lo que sientes, y, como mínimo, sólo por respeto a lo que estás sintiendo, debes plasmarlo en papel… También admito lágrimas negras: esas que derramamos las mujeres que estamos la mayor parte del día maquilladas, porque, ¿qué sería de nuestra alma sin las lágrimas, aquellas amigas que nos ayudan a limpiar nuestro interior, y a liberar esas sensaciones de tal complejidad que, a veces, ni siquiera podemos mencionar…? Mis cuadernos de poesía no deben ser perfectos, ni pulcros, ni mantener esa apariencia de “eterna juventud” que exijo a mis libros. Ellos deben envejecer conmigo.  Mis cuadernos de poesía y yo somos cómplices, tanto de mis errores, como de nobles gestos, puesto que no memorizo ninguno de mis versos, sin embargo, al leerlos, inmediatamente sabré a qué me refería al escribirlos. Pueden caerse. Pueden mancharse. Pueden registrar las marcas de mi pasión y de mis sufrimientos. Pueden tolerar perfectamente tanto el éxtasis como la monotonía. (¡E incluso, si la situación lo amerita, hasta pueden ser lanzados contra la pared!) Porque mis cuadernos de poesía, son el reflejo de la vida -mi vida- en sí misma…

-Lihem ben Sayel.

SÉ TU MEJOR AMIGO

Fall-Maple-Leaf-Bicycle-Photography-300x187Nadie mejor que tú conocerá lo difícil que fue caminar por donde tú caminaste. Nadie mejor que tú entenderá lo complicado que fue tomar decisiones para poder seguir adelante. Nadie mejor que tú sabrá. Por eso, nadie más que tú se alegrará cuando finalmente llegues a la meta.
En los desafíos, sé tu primer oponente a batir.
En tus proyectos, sé tu mayor crítico.
En la vida, sé tu mejor amigo.

-Lihem ben Sayel

 

P.d.: hoy empecé el trayecto final para terminar mi novela.

-SANGRANDO.

Me pregunté hace unos días, ¿por qué sencillamente no podía dejar de escribir?

Alguien me respondió:

Esto es porque usted es el ingeniero del alma, y el alma está todavía en construcción. Usted no escribe. Como todos los escritores verdaderos, estás sangrando.

-Verwalter.

tinta derramada

😉

-¿POR QUÉ?

¿Por qué no puedo parar de escribir…?

-SOY LA POETA.

Lo dejamos así, esta es mi canción…

(Existen días como hoy, en los que simplemente siento el ferviente impulso de escribir, escribir, escribir… como si la vida se me fuese en ello. Días como hoy en los que -empapada de una absurda y reconocible nostalgia que me ha acompañado durante toda mi vida- mi corazón palpita más rápido de lo normal, las manos me tiemblan -créanlo o no-, y mi mente sólo me proyecta palabras, palabras, palabras… Capto su mensaje. Entiendo lo que intenta decirme. Talvez me diría algo así como “esta es justo la senda que te lleva al sentido de tu vida”. Quizás me equivoque. Quizás. Pero si no… sabré que en días como hoy soy yo en mi más puro estado. Y para ello sólo necesito una melodía de fondo, un bolígrafo y mi diario. El resto ya es historia. Casi siempre mi historia.)

SOY LA POETA

Soy la poeta de la luna de oriente,

soy el desierto ardiente;

las palabras de miel.

Arrancaré de mí los versos

más profundos, que habitan muy dentro

de las cavernas de un alma pura

acostumbrada -a veces- al dolor.

Soy la poeta que llora en silencio,

y ni el susurro más tierno del viento

logra acallar mi tormenta interior.

Sí, talvez -¿quién sabe?- nací para esto:

para escuchar atenta las confesiones que el tiempo

me va regalando en cada zenit.

Soy la poeta que ríe dichosa,

que danza entre amapolas y aroma a jazmín.

La delicada flor de loto.

El cálido resplandor del sol.

Soy la poeta de los ojos tristes

que recitan poemas de misterio y de amor.

Dulce y serena como la luz de otoño;

fuerte y severa como -de la más feroz llama- el calor.

Soy la poeta que no nace ni muere,

que escucha, ama y siente;

que se entrega descalza y desnuda a escribir.

No existe nada en las huellas de mis letras

que no identifiques como rastro certero.

Una invitación constante a vivir.

Ven, te llevaré de mi mano por desconocidos senderos,

te enseñaré los secretos de mi desesperación.

Te impregnaré de un aroma que jamás habías percibido.

Te aseguro, no me olvidarás hasta la muerte del sol.

Quizá nadie entiende (porque sólo preguntan),

quizá no comprenden la soledad de mi don.

Pero continuaré alzándome por sobre todas las cimas,

porque yo soy poema; y mi vida es canción.

Soy la poeta de las añoranzas bellas,

de las noches bañadas de estrellas,

de la nostalgia sensible del mar.

No busco tu aplauso, tu elogio o tu queja,

sólo escribo -entiéndelo- por mera pasión.

Soy la poeta que sueña

entre los caminos de un bosque oculto

por los frondosos árboles de la imaginación.

Intentaré demostrarme a cada instante

que nada es real, que todo es ficción.

Y si algún día leyeres un poema de éstos

-que quizás no descifres con obtusa razón-,

recuerda bien que soy la poeta sincera

que abre las puertas de su corazón.