CRECE

ws_Footprints_2560x1600Crece, amor mío. Crece. Aunque, creciendo, mi corazón sepa que estás un paso cada vez más lejos de mí. Crece. Alegría de mis días. Pues disfrutándote así, cada día, me dolerá menos verte partir.
—Lihem Ben Sayel

—Isaac. 

Isaac es como un cachorrito. Es lo más tierno que han visto mis ojos. Aún actúa por su instinto de supervivencia en muchos aspectos, y es realmente divertido y hermoso contemplar algo tan puro e inocente. Talvez , lo que más llame la atención, es su profunda mirada. Tiene una sonrisa coqueta —con la que le salen a relucir sus dos hoyuelos—. Ya empieza a balbucear cosas como “angú”. Y mucha ropa ya le queda pequeña. Le encanta dormir en mis brazos. Y me sigue con la mirada cuando me alejo de él. Duerme y come mucho. Tiene la tez morena, como la mía. Pero se parece mucho a su padre (esto es lo que dice la gente). Disfruta muchísimo su momento de baño. Y hace lindos pucheritos cuando no lo cojo en brazos a tiempo. Le gusta mirar a su alrededor. Lo analiza todo. Tiene amenas conversaciones con sus “pajaritos”. Hace divertidas caritas cuando se está despertando. Es sociable y tranquilo. Nada asustadizo. Posee una gracia especial. Se despierta muy contento. Y a veces, cuando tiene sueño pero no quiere dormir, llora. Oro con él. Hago mi devocional con él. Como con él. Leo con él. Escribo con él. Bailo con él (oh sí, ya ha visto a “mami” bailar música árabe para relajarlo). Me agarra del cabello, y ya le he dicho que no me gusta eso. Tiene mucha complicidad con papi. No usa chupete y se alimenta de leche materna exclusivamente. Es un regalo del cielo. Y estoy realmente enamorada de mi principito. Amo a mi Isaac. Amo cómo me mira. Amo contemplarlo mientras duerme. Ah, y cuando digo su nombre, muchas veces pienso en Yitzhak Rabin, o Newton, o Asimov. Aún debo tocarle la darbuka. Y sentarme con él en la batería. Soy su madre. Pero espero también ser su amiga.

LbS…

«Hijo mío, ha sido un honor…»

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Hijo mío, ha sido un honor tenerte en mi vientre: sentir tus movimientos, percibir tu compañía a cada instante de mi vida, desde el día en que supe que habitabas mi cuerpo. Hijo mío, sigue siendo un honor contener tu cuerpecito dentro de mí. Saberme bendecida y privilegiada con el inigualable don de la vida, el milagro más grande que, de seguro, experimentaré. Ha sido un honor ser el vehículo por el cual, un ser único e irrepetible, llegará a este mundo para ser inmortal. Tú nos has traído un gozo indescriptible. Has sido la risa celestial que resuena en nuestras almas. Eres la promesa de Dios encarnada en el cuerpecito de un varón. Y aún así, sé que no eres mío, que no me perteneces. Que te enseñaré a volar, pero que no te retendré para siempre en mi nido. Por eso, hijo mío, te repito que ha sido un honor. Y seguirá siendo un honor traerte al mundo, sostenerte en brazos, criarte y enseñarte a edificar los puentes que yo rompí; desafiarte a construir más alto de lo que lo hice yo; animarte a escalar las cimas que yo no alcancé a escalar, y ayudarte a romper las barreras que no logré atravesar. Sí. Me quedaré detrás de ti, por si te sientes tentado a retroceder. Y te volveré a empujar hacia la vida, hacia el propósito con el cual has sido enviado por Dios. Sé que existes, y que vienes desde más allá del cielo azul. Es un honor ser tu madre. Ahora sólo falta que veas la luz…

39 semanas… ❤

זה כבר כבוד, יצחק

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[Necesitamos más tiempo.]

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LETTER #4

Siento tu fuerza dentro de mí. Pienso,

¿acaso ya quieres salir?

Pero no es tu momento, aún.

Necesitamos más tiempo; tú,

para desarrollarte.

Yo, para no extrañarte.

Para seguir sintiéndote, e intentando adivinar,

si esta vez fue con la manito, o con el pie.

Preguntándome si quieres jugar,

si quieres correr hacia la vida delante de ti.

“Ojalá esto no acabara nunca”,

confieso que esa es mi egoísta petición.

Porque nunca te tendré tan cerca como ahora.

Pero mereces vivir, tal como lo he hecho yo,

cada etapa, cada momento, cada cielo azul.

El sol se levantará para ti, y la luna te arrullará.

Y mi voz será tu caricia más segura.

Por ahora, yo esperaré para escuchar la tuya.

—Lihem Ben Sayel.

22 semanas.

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Me pregunto…

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LETTER #3
Me pregunto si podré soportar la pureza de tu mirada cristalina. Si, al cruzar mis ojos con los tuyos, no sabrás ya todo de mí. Me pregunto si seré el motivo, de vez en cuando, de tu sonrisa. Si el sonido que emita tu garganta, hará mi corazón derretir. Me pregunto si, al sostener con mi meñique tus dóciles manecitas, no será un instante premonitorio del resto de nuestras vidas; de lo que habrá de venir. Porque te sostendré, te lo aseguro, a cada paso, —incluso cuando aún no seas capaz de darlos. Pues te enseñaré a caminar, pequeño mío, y más aún, te mostraré el camino. Acariciaré tu piel tanto como tus recuerdos, pues atesoraré tus momentos en lo profundo de mi interior. Eres dádiva que sólo puede venir del cielo. Eres vida que grita: “he venido a darle un nuevo significado al amor”. Me pregunto si, al tenerte en mis brazos, no estaré sosteniendo mi propio corazón. Porque ahora, que ya vienes a este mundo, aún no te he visto… pero mi vida ya cambió.

—Lihem Ben Sayel, la mujer más feliz de este mundo… 🙂

P.d.: Les comunico, amigos, que hoy recibí la hermosa noticia de que tendré un niño, tal como lo había soñado…

 

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[Hábitat]

Ahora habitas en mi cuerpo, pero un día dejará de ser así. Sin embargo, jamás dejarás de habitar en mi corazón…
—Lihem Ben Sayel.

[Entrañable]

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LETTER #2

Es imposible que la sonrisa de mi rostro, y el brillo de mi semblante, no delaten mi profunda felicidad. ¿Quince semanas ya…? Wow… pues sí que pasa el tiempo. El otro día, sin más, sentí un ligero atisbo de tristeza sólo imaginándome que llegará el momento en el que tendrás que abandonar tu actual morada, para ocupar otro tipo de espacios. Parece ridículo, ¿verdad? Pero es que es tan hermoso todo esto que estoy sintiendo, que difícilmente encontraré en el resto de mis días sensación de felicidad más sublime, que el hecho de saber que [literalmente] hay vida creciendo dentro de mí.

Y no hay duda de que las cosas que más anhelamos, y que luego llegan —tras una larga espera—, son las que más valoramos. Se convierten en tesoros. Luchamos por ellas. Damos todo por ellas. Entregamos todo por ellas. Nos rendimos. Sucumbimos ante la grandeza de su belleza inigualable, que se dejó tocar por nuestras manos, por gracia y favor.

Bebé, saldrás de mis entrañas, pero siempre pertenecerás a ellas. Porque entrañable será para siempre mi pasión por ti. No puedo decirte “quédate”. Pero cuando, con el pasar de los años, te tranquilices sólo recostándote en mi regazo, sabré que en ese instante, la vida nos habrá dado la oportunidad de volver a ser uno, tú y yo, otra vez.

—Lihem Ben Sayel.

 

[Carta a mi bebé]

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LETTER #1

Hola bebé, creo que existen algunas cosas que debes saber:

Nunca he amado tanto mi cuerpo, como ahora, que ya sé que estás en mí. Tengo muchas preguntas, y sin embargo, no albergo ni un sólo temor.  Por lo cual, tú tampoco debes temer. 

Has llegado a tu ritmo, haciendo gala de quien sabe que apresurarse es un gran error, y que Dios lo hizo todo hermoso, a su tiempo. ¿Puedes saber lo que siento? ¿Puedes comprender el amor que te tengo? ¿Acaso sientes los estremecimientos en mi cuerpo, y cómo se aceleran los latidos de mi corazón con sólo pensarte?

Te estás formando, despacio, y bien. Pero a la vez, el tiempo pasa muy rápido. Las veinticuatro horas del día se deshacen como el barro, y yo sólo puedo disfrutar cada día, sabiendo que esta etapa tuya y mía jamás se volverá a repetir. 

Eres un milagro, porque eres vida dentro de mí. Y me siento privilegiada, escogida, porque ha sido así. Me han dicho que vienen muchos cambios, y ¿sabes qué? Los espero con brazos abiertos. Deseo esos cambios tanto como te he deseado a ti. 

Sí, este mundo es hostil. Pero me encargaré de que te sientas seguro, amado y aceptado en un hogar donde ya reina el Amor. Estoy lista para esta experiencia. Estoy preparada para darte lo mejor. Estoy ansiosa por verte, acariciarte, y escuchar tu voz.

Bebé, mi bebé, nos seguimos presentando entre nosotros… Aún tenemos mucho que conocer el uno del otro.

Mami ❤

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