[Cosas personales, Octubre 2017] Parte 1

Cosas personales ♥️📖📚

Memorias de una princesa

Hago un paréntesis de todo: de mis asuntos pendientes, de la mudanza definitiva que me espera en breve, de la actividad (últimamente más frenética) de mi día a día. E incluso, hago un paréntesis de la palabra “ejemplo”. Bendita palabra. Nos la repiten en la niñez y en la adolescencia hasta la saciedad. Y luego, de adultos, muchos nos lo tomamos a pecho, como si debiéramos ser ejemplo, y nada más. Y, al final de cuentas, “ser ejemplo” se suele resumir en guardar las apariencias, a vivir conforme a los códigos que están marcados. Y me pregunto ¿quién marca esos códigos? ¿Quién me metió en la cabeza que, si soy cristiana [o mejor dicho, si soy una “buena cristiana”] solo debo escribir textos espirituales y nunca nada más allá de eso?

Vaya, vaya.

Amo la poesía. La poesía es vida. Vida es amor, pero también traición. Felicidad, pero también dolor…

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[Cosas personales, Octubre 2017] Parte 1

Hago un paréntesis de todo: de mis asuntos pendientes, de la mudanza definitiva que me espera en breve, de la actividad (últimamente más frenética) de mi día a día. E incluso, hago un paréntesis de la palabra “ejemplo”. Bendita palabra. Nos la repiten en la niñez y en la adolescencia hasta la saciedad. Y luego, de adultos, muchos nos lo tomamos a pecho, como si debiéramos ser ejemplo, y nada más. Y, al final de cuentas, “ser ejemplo” se suele resumir en guardar las apariencias, a vivir conforme a los códigos que están marcados. Y me pregunto ¿quién marca esos códigos? ¿Quién me metió en la cabeza que, si soy cristiana [o mejor dicho, si soy una “buena cristiana”] solo debo escribir textos espirituales y nunca nada más allá de eso?

Vaya, vaya.

Amo la poesía. La poesía es vida. Vida es amor, pero también traición. Felicidad, pero también dolor. Realización, pero también frustración. Bondad, pero también crueldad. Como cristiana que soy, yo he vivido cada uno de estos episodios [Y más que podría añadir…]. ¿Me vas a decir tú a mí que lo que escribo sólo será válido si lo escribo con tinta de color rosa?

No. No te equivoques. Si tú me dices que ser cristiano es sinónimo de una sonrisa permanente, de una felicidad inamovible y de una apariencia de optimismo y fortaleza inquebrantables, déjame decirte que yo vivo al otro lado de tu río.

He sufrido. He querido tirar la toalla. Me he cansado. Me he hastiado. Me he sentido engañada, defraudada, y obviamente también he defraudado. [Esto último es terrible, porque con el tiempo he descubierto que algunas personas en verdad tenían altas expectativas en su relación conmigo]. Así que, claro que también he defraudado. Pero aquí me tienes. No voy de víctima. Simplemente “lo acepto”. Acepto mi falta de aptitud para ciertas cosas. Algunas las intento cambiar. Otras… lo siento, pero otras no me apetece cambiarlas. Me gusta así como están.

No quiero ser perfecta. No me interesa que pienses que lo soy. No procuro que me veas y digas ¡oh, qué mujer, qué ejemplo! Oh, please… No. Tengo muchos, muchos defectos. Y, aunque suene mal, con algunos me gusta convivir. Por ejemplo, me gusta ser un ente solitario. Me gusta. No me quieras meter en todas las verbenas porque no lo haré ni aunque me ofrezcas oro y diamantes. Pero, ¡me encanta tener charlas personales! Me gusta quedar con una o dos personas y hablar de todo lo que se pueda hablar. ¿Qué tiene eso de malo?

Otro ejemplo. Tengo bastante seguridad en mí misma. No me refiero a belleza o a estilismo, ni siquiera a intelectualidad o esas cosas que envanecen fácilmente. Soy común y corriente, pero bastante segura. Muchos lo confunden con arrogancia o chulería ¿Y qué? A mí, personalmente, no me importa. Menosprecio abiertamente la opinión de los comunes que no me conocen y, en el fondo, tampoco les interesa conocerme. Y pueden tomarlo con azúcar, o como quieran 🙂 Estoy tranquila.

Mi medida es Cristo. Y deseo tener su corazón de amor hacia las personas. Confieso que aún no tengo ni el porcentaje mínimo de su amor [decir lo contrario sería una vanidad y, además, una mentira]. Pero quiero amar a las personas como Él las ama. No quiero que las personas se sientan juzgadas por mí, sino amadas. Quiero que vean a una amiga cercana, no a una huraña. Y créanme, que por mi naturaleza solitaria, soy tentada a ello a cada segundo, pero quiero ser más como Jesús en este aspecto [y en todos, vaya].

He tenido que pasar por varias situaciones para madurar. Han sido malas experiencias, pero he obtenido ganancia de ellas. Me han venido más que bien. Ahora no tengo apego emocional con nadie, excepto mi familia más cercana. Realmente, esto es bueno para mí, ya que soy muy apasionada en las relaciones. Me siento una mujer madura, y eso, amigos, es todo un logro.

Estoy disfrutando de mi vida, con sus altos y sus bajos. La perfección puede ser bastante aburrida y previsible. Mientras que la imperfección me hace ser dependiente del Amor, de la gracia y de la misericordia. Y es genial.

Poco a poco estoy desmontando mis propias trabas y derribando los listones que nadie me puso, sino yo misma. Ahora puedo caminar sosegadamente debajo de esos listones sin sentirme inferior. Al fin de cuentas, yo estaba siendo una especie de nodriza malvada o cruel institutriz conmigo misma. Pues eso se acabó. Y doy gracias de haberme dado cuenta a los 30…

Esta es la primera parte. Luego seguimos la charla virtual.

Siempre vuestra,

Lihem Ben Sayel… 🌹

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[A LA POESÍA…]

Les invito a pasarse por mi blog de poesía. Y, por favor, si tienes un blog de poesía, déjame tu enlace en el comentario. Me gustaría visitarlo.

Mujer del Desierto

Amamos la poesía, porque no nos cuenta las cosas directamente. Nos susurra pequeños secretos, cuyas profundidades tendremos que buscar diligentemente,  como quien busca un apetecible tesoro. Amamos que lean nuestra poesía, porque ellos jamás sabrán la verdad. ¿Estará triste? ¿Estará feliz? ¿Qué pensamientos anidarán en su mente? ¿Cuáles son sus sentimientos escondidos? Amamos la poesía porque no nos da muchos detalles, mas sin embargo, nos lo explica todo al mismo tiempo. Amamos la poesía porque no todos la aman, y porque se vuelve exclusivamente nuestra. Y ella está allí, en las alegrías, pero ante todo en las penas, -porque nadie mejor que ella para entender tristezas. Está en los amores, en los vacíos y en los porqués. ¿Y qué de las fortalezas? La poesía también las comprende. Al igual que al temor, y las sensaciones que recorren nuestro cuerpo. Y yo te amo, si tú amas la poesía, porque entonces…

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Una sincera y humilde opinión acerca de WordPress y del contenido que encuentro a menudo.

Créanme, que la siguiente entrada es, totalmente, sin ánimo alguno de ofender. Pero desde hace mucho tiempo, tengo la necesidad de escribir acerca de “esto”. Llevo prácticamente una década en WordPress, y he amado este blog con un amor especial, porque en él he impregnado gran parte de mi creatividad, y de mis sentimientos y pensamientos más personales.

He conocido a Bloggers con un gran estilo personal, el cual obviamente, me ha llamado más la atención que aquellos Blogs con temáticas, talvez, más triviales. No les ocultaré que soy una amante de la poesía, y de la palabra bien escrita. Admiro la elegancia en las letras, y, aunque no he leído todo lo que me gustaría decir que he leído, mis gustos literarios se inclinan en esa dirección.

Como siempre he dicho, llegó un momento en el que descubrí que, más que la historia en sí, lo que me atrapaba era el estilo y la magia al escribir. Es por eso que he rechazado innumerables lecturas con argumentos espectaculares y rimbombantes, ante la sorpresa de otros compañeros lectores.

Bien, a lo que voy.

El punto es este: he notado que, desde hace un tiempo acá, a mí parecer [y siempre bajo mi gusto literario] se ha bajado un poco el listón en WordPress. Antes, me da la impresión, uno podía encontrar un poco más de esfuerzo en la elaboración de las poesías, relatos y otros escritos.

Y como les dije al principio, esto no es para lapidar a nadie: yo soy madre de un bebé de siete meses, y apenas me queda tiempo para esforzarme por aquí… Así que me incluyo. Pero sigo a muchísimos blogs [2.207 sitios exactamente] y, lamentablemente he de confesar que de esa exorbitante cantidad de sitios que sigo, son contados con los dedos de una mano aquellos que realmente me atrapan en sus líneas. Aunque también estoy consciente de que es imposible revisarlos todos… (al menos en mi caso particular). Tranquilos, que imagino que a muchos de ustedes también les ocurrirá lo mismo con mi Blog, así que no se lo tomen a personal, por favor.

Lo que pretendo es lo siguiente: aquellos quienes realmente AMEN las letras, tanto como lo hago yo, podemos esforzarnos un poco más en esperar más tiempo en hacer una publicación, pero hacerla con calidad. O, sea cual sea la temática de nuestro Blog, podemos hacerlo un poco más desde el corazón, para que quien visite nuestro espacio, pueda impregnarse de nuestra esencia. Yo no soy profesional, y creo que nunca lo seré. No considero tener la calidad mínima de aquellos escritores a quienes admiro. Pero sí puedo discernir las letras que llegan al corazón, y que se han bordado despacio en el lienzo, para que, palabra a palabra, vayan calando hondo.

Y como a mí me encanta leerles, les pido que, si han leído esta entrada, y creen que vuestros sitios son de esos que podrían atraparme con sus líneas, me lo digan. O talvez, vuestro sitio no tiene mucho que ver con las letras, sino con otra temática, pero conocen otros Blogs que me puedan recomendar. ¡Me ayudaría mucho!

Con sincero cariño, humildad [y honestidad].

 

DESTIERRO

Soy artista en mis sueños, sin patrones; creadora de un mundo paralelo a éste, el cual me resulta implacablemente cruel. Con mi mente fija en lo abstracto, —la mayor parte del tiempo. Con los sentidos demasiado avivados. “Emocional”, que dirían algunos. “Apasionada”, que prefiero decir yo. Hija del fuego, porque sin pasión no concibo la vida. Nacida del viento, y del hielo, porque de vez en cuando, también soy fría. Capaz de llorar, aún cuando estoy riendo. Capaz de reír, aunque no lo esté sintiendo. Consciente de que la vida es fugaz, efímera, veloz. Y, entonces, para mí no existe la prisa… Porque estos segundos que pasan, son “mis” segundos. Son mis minutos, mis horas, mis días, semanas y años. Sí, esta es mi vida. Con dosis de altos que me elevan al cielo. Con dosis de bajos, que… Pero siempre resurge, dentro de mí, una fortaleza impetuosa, casi obligándome a avanzar. “No hay tiempo para victimismos”, —me apura una voz interior, siempre sabia, siempre firme.. Y, realmente lo sé. No estoy de hecha de una madera débil, aunque no por ello dejo de ser frágil. Por lo cual, siempre volveré al auto exilio. Al destierro voluntario. Porque amo apartarme de todo, para retomar aquello, exactamente donde lo dejé. Aquello, por lo que en verdad vale la pena vivir esta vida. Me asiré de mi parte tierna para enfrentar los momentos difíciles. Recordaré mi sonrisa de niña. Me aferraré a mi mirada analítica: la astucia, para evitar ser engañados, nunca ha estado de más. Caminaré a mi ritmo, porque no sigo las pautas ajenas. Pero en mi corazón, sólo gobernará el amor.
—Lihem Ben Sayel.
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CORAZÓN, NO ESTÉS MÁS TRISTE

20349611163_fd335b5b18_kCamino distraída hacia un destino incierto, hacia donde me lleve el viento; hacia donde me lleve el Amor. No puedo decir que conozco todos los senderos, pero admito que, si pudiera, recorrería cada uno de ellos. La sombra de las nubes me hace palidecer. Parece todo sombrío, parece todo tan frío… La soledad no es bienvenida cuando hay hambre en el corazón. Las fuentes de un alma viva sólo se cierran frente al temor. Temor a volar. Temor a entregar. Temor a abrir el interior; a exponernos al dolor. Porque duele cuando nos hieren. Y cuando nos hieren, sólo queremos olvidar. Pretendemos ser fuertes, cuando en verdad, sólo buscamos un hombro sobre el cual llorar. Camino, y sigo caminando… a pesar de que hay piedras que me hacen tropezar. Pero aún si tropiezo, comprenderé que no estoy sola. Así ha sido siempre. Y así, siempre será… Corazón, no estés más triste. Siempre habrá decepciones, pero también, felicidad. Y la felicidad profunda lo sana todo, porque cuando viene de lo profundo, ha sido gestada en la irrevocable paz.
—Lihem Ben Sayel.

[CONFESIONES DE ALGUIEN SIMPLE Y COMÚN]

Soy común. La típica chica que ama los libros, y le apasiona escribir. Y sobre todo escribir poesía, porque es parte de mi respiración, mi mayor expresión del latir de mi corazón. Esa a la que, de forma inaudita, le enamora mirar a la luna, y descubrir con qué forma y color ésta la sorprenderá, una vez más. Soy tan común, que aún amo escribir cartas en algún momento especial, a alguien especial. A veces, incluso, me he atrevido a escribir a alguien desconocido, sólo por el placer de saber que a la otra persona le vendrá bien una palabra amable. Disfruto del verde de los árboles. De las florecillas silvestres junto al camino. Disfruto de los atardeceres violáceos, que me recuerdan al gran Artista de artistas. A Aquél que pinta algo diferente, sólo para mí. Disfruto de escribir en mis diarios [y tengo tantos…], sabiendo que, talvez, algún día, alguien los tomará y podrá leer mi vida, lo profundo de mi corazón. Y, créanme, soy tan simple, que no me asusta la idea. Oculto flores y pétalos de rosa secos en ellos, para recordar algunos episodios felices. Soy tan simple, que aún creo en el amor para siempre. Porque hay un Amor verdadero, eterno, que jamás morirá. Y yo lo experimento a cada segundo de mi existencia. Soy tan común, que sigo creyendo en la amistad, a pesar de que me han cerrado la puerta, y me han dejado sangrando al otro lado más de una vez. Soy tan común, que me emociono con las cosas sencillas de la vida: un abrazo, una palabra sincera que reconforta, un “te quiero” cuando lo he hecho mal. Amo la música y sus vibraciones en mi ser. Amo el arte. Perdono, aunque no me hayan pedido perdón. Amo, aunque se me haya negado el amor. Soy fiel, a pesar de las traiciones y los desplantes. Porque, hace un tiempo, decidí que la maldad o la imperfección de la gente no cambiaría mi esencia, mi nobleza. Mi virtud. No ha sido fácil, pero creo que, paso a paso, lo he ido consiguiendo. Soy tan simple, que el futuro no me asusta, pues creo que Alguien superior a mí tiene el control de todo, mientras habito confiadamente bajo sus alas. Creo en las oraciones hechas con fervor y sencillez. Creo en el bien, por encima de todos los males. Soy tan común, que hasta me atrevo a soñar… Soy tan simple, que bailaría —aún hoy— bajo la lluvia, descalza. Y atravesaría corriendo los verdes campos, sin importar quién mirase. Soy tan simple, que contemplar la felicidad de mis seres queridos es más valioso que cualquier tesoro. Y no me importa admitir que amo la ternura por encima de la frialdad. Sí, muchas cosas han cambiado. Y después de algunas etapas rotas y otros recuerdos oscuros, un alma nueva puede resurgir de las más profundas tinieblas, y ser alguien restaurado por un Amor que jamás se agota. Lo confieso: soy tan simple. Soy tan común.
Soy tan feliz…

 

Lihem Ben Sayel,

the princess of the Lord...

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Y se me simplificó la vida.

Todo empezó hace aproximadamente dos semanas, cuando tomé una decisión casi herética: me corté mi larga melena. [Gritos de espanto]. Tengo que decir que la tenía demasiado larga (no me la cortaba desde octubre), y, además, llevo muy mal el calor. Y al vivir en una isla (preciosa, eso sí) que además tiene el sol asegurado, pues no tenía más opciones. Si a esto le añades mi nueva vida de “mamá” y la enorme preferencia que tiene mi pequeño bebé de aferrarse a mi cabello cual Tarzán a las lianas, pues ya se pueden imaginar. Y así, sin más, me corté el cabello a la altura de los hombros. Vaya, todo un escándalo. Un año atrás, el sólo hecho de contemplar senda idea, habría sido un acto vandálico en toda regla.

Pero…¡sobreviví! Y ya no sólo que sobreviví. Sino que me gustó. Casi salté de alegría [tono irónico]. Al menos, el tema del calor había disminuído. Aunque mi hijo se sigue aferrando a mi cabellera.

Esperen, que esto no quiere decir que mantendré mi cabello en ese largo. Pienso dejármelo crecer (lo cual es casi involuntario, dada mi aversión a los salones de belleza, muy al contrario de lo que se pueden imaginar). Pero tengo la ventaja de que pasaré los peores meses del calor con una melena más resolutiva.

Y así, la vida se me ha simplificado. Lo cual no está nada mal. Puesto que cuando vi toda mi melena en manos de mi satisfecho verdugo, en ese mismo instante lo supe: una nueva “yo” había nacido.

Con ese corte de cabello se cerró una etapa de mi vida, y empezó otra. Sí, ya sé que estoy añadiendo un tono excesivamente trascendental a un mero corte de cabello. Pero como ya les he mencionado antes, ese simple hecho es muy significativo en mi vida.

La muchacha sentimental y melodramática que merodeaba un día sí y al otro también en este blog, está moribunda, por una simple razón: ¡no me queda más energía para mantenerla viva! 😀 Entre mi vida marital y los [constantes, muy constantes ] requerimientos de mi bebé, las cosas han tomado un cariz mucho más fluido, y ya casi, —entre toma y toma, entre vómito y pañales, entre recoger la casa o salir a dar un paseo, etc…— no me queda mucho tiempo para divagar en minucias.

No diría que ha sido la maternidad la que me ha convertido en una “mujer”, pero sí diré que me ha llevado [forzosamente] a un nivel mucho más intenso de vida, donde la energía no se puede malgastar, donde las emociones deben canalizarse para alimentar a quien de verdad la demanda, donde quiero compartir con personas que quieran compartir conmigo. Así de sencillo.

Qué fácil lo veo todo ahora. No complicaciones. No problemas irresolutos. No. Yo ya tengo bastante, ¡y me gusta lo que tengo ahora! Con sus pros y sus contras, sí, me gusta. Y el día que quiera un poco más de sentimentalismo absurdo, bastará con ver algún episodio de Downton Abbey, o de Anne with an “e”. Y listo.

Este mes cumpliré 32 brillantes años. Y la mejor noticia que he podido recibir, es que mi amado abuelo estará de visita este mes, y podré compartir con él mi cumpleaños. (y la Presentación al Señor de mi bebé). Como siempre, mi actitud ante la vida es de gratitud por cumplir años, porque no le tengo miedo al tiempo [creo en la Eternidad, así que el tiempo en la tierra es de transición, mero trámite, peregrinaje] y respeto que pase a su ritmo, mientras me permita disfrutar cada segundo.

Me siento en la flor de mi juventud. Mi espíritu rejuvenece cada día. Y estoy dispuesta a seguir viviendo así: con ganas, con optimismo. Con fe.

Por cierto, he decidido escribir la secuela de mi novela. Sé que no soy docta novelista, pero lo hago por diversión, así que cero presiones. ¡Y a disfrutar! 😀 Me he planteado poner los capítulos de mi novela terminada semanalmente por aquí. No tengo intención de publicarla, así que no tendría inconveniente en hacerlo. Ya veremos.

Lihem ben Sayel
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Cosas personales, Abril 2017 (Parte I)

I

LECTURAS

Estoy especialmente feliz por el hecho de volver a poner ciertas cosas en orden en mi vida. No es muy fácil reorganizar las filas luego de la arrolladora experiencia de la maternidad. Sin embargo, luego de las primeras semanas, debo admitir que, en mi caso, las cosas se fueron poniendo más fáciles. Un maravilloso ejemplo es que ¡he vuelto a leer! Y no me costó mucho escoger el que sería el primer libro del 2017. Se trata de “La puerta”, [Magda Szabó]. En él, la autora relata su variopinta relación con su asistenta, Emerenc. Bueno… les digo yo que pocos libros que haya leído han provocado esas sensación tan profunda de “entrañamiento”. Esta historia me ha cautivado. Claro, ahora no puedo devorarme un libro en 2 días. Pero por lo menos he descubierto que, durante el día, tengo algunos momentos aprovechables para la lectura. Y eso me hace sentir muy bien. También he adquirido “Intérprete del dolor” [J. Lahiri], y hoy acabo de comprar “Un largo camino a casa” [S. Brierley]. Me estoy decantando por libros testimoniales. Con Szabó acabo de hacer un descubrimiento excepcional; por lo cual coleccionaré sus otras novelas. Me gusta su estilo. No he leído a nadie que ponga las comas tan bien puestas como ella. Así que es posible que los siguientes libros que compre sean los suyos. A no ser que me encapriche especialmente con alguno.  Lo que sí me tiene molesta es que, al comprarlo, no me di cuenta que era una edición de bolsillo. Obviamente no puedo permitir que uno de mis libros favoritos esté en versión de bolsillo. Me compraré la edición en tapa blanda (o mejor dicho, la pediré como regalo de cumpleaños),  y esta la regalaré a quien primero me la pida. Pronto publicaré mi nueva lista de libros, ya que mis gustos han variado un poco.

II

ESCRITURA 

También, para sorpresa mía, he podido apartar tiempo para escribir. Les voy a decir algo que nunca me había planteado hasta hoy, pero si me diesen a escoger si prefiero un buen libro o un cuaderno vacío y un bolígrafo, creo que me decantaría por lo segundo. Sí, estoy convencida de que sería así. Me gusta leer, pero más aún me gusta crear algo para leer, expresar mis propias emociones, aún bajo el riesgo de que no sean tomadas por “literatura”. Qué más da. Escribo a corazón abierto… y eso no hay ley que pueda regirlo.

III

ESPEJO

Me siento feliz con lo que veo en el espejo. No, sé que no soy perfecta físicamente. Y me encanta eso. Me gusta irradiar una fuerza interior que va más allá de la perfección física o del canon de belleza de moda. Creo que para cualquier ser humano (en especial para las mujeres recién dadas a luz, como yo)  es muy importante sentirse cómodos consigo mismo. Y yo puedo decir que me gusto. Me quiero y me acepto. Y eso, en cualquier caso, es una gran noticia.

IV

SALUDOS

Quiero saludar a algunas personas especiales que me han dicho últimamente que me continúan leyendo. Saludos a mi amiga Karime, que está en Alemania. Saludos también a Laura, que pronto me visita. Saludos a mi “Tito”, te quiero. Saludos a mi Verito, mi Amira. Saludos a mi Amir O. Saludos a mi amigo querido Samu. Y saludos a todos los que, anónimamente, me leen.

MENCIÓN Y REGALO ESPECIAL

Esto va para Hiara: me hizo muy feliz encontrarme con tu testimonio de amor hacia Jesús en medio de todo este océano de WordPress. Te obsequio una canción de una de mis cantantes cristianas favoritas. Un abrazo y bendiciones.

Siempre vuestra,
Lihem ben Sayel, 
the princess of the Lord…

Mi vida en imágenes (Abril, 2017) I

Esta es —oficialmente— mi “cara de mamá”.
Mamá e Isaac, 2 meses.