CONFESIONES :o

Cosas personales: “Escribir una novela”

 El placer de releer.

Había olvidado lo que era tener un buen libro entre manos. No me malinterpreten: en los últimos cinco años he leído muchísimos libros, más que nunca en toda mi vida, pero ninguno de ficción. Ni novelas, ni cuentos, ni poesía… Ayer, sentí un impulso imposible de obviar. El único problema era que no tenía claro si romper esta “racha” con mi novela favorita (“Mil soles espléndidos”, de Khaled Hosseini), o con mi escritora favorita, Jhumpa Lahiri, y su “Intérprete del dolor”.

Finalmente, y no sin antes consultarlo con algunos allegados, me decanté por leer algo que me estremeciera. Y, sin duda, cualquier historia narrada al estilo oriental —en este caso, una historia afgana— contiene todos los ingredientes necesarios para lograr tal efecto. Soy amante ferviente de Afganistán y de las historias provenientes de allí. Al igual que disfruto muchísimo con las historias de familias bengalíes que me cuenta Jhumpa. Es un mundo totalmente lejano, ajeno, y, sin embargo, ellos me lo acercan a las palmas de las manos con tal solemnidad y encanto, que es imposible resistirse.


Misión: escribir una novela.

Hace unos días me vi, al fin, la película “Mujercitas” (2019). Obviamente, la película se introdujo en lo profundo de mis entrañas con un poder implacable. De todas las maravillosas escenas de la película, hay una en particular que me llevó a las lágrimas —y, créanme, no lloro fácilmente…—; me refiero a la escena final, precisamente cuando, con aire triunfalista, Jo March está presenciando cómo elaboran sus libros, y le dan la primera copia a ella. Por supuesto, ella se aferra a su libro como una madre a un hijo recién dado a luz. La emoción en su rostro es impecable. No dice una sola palabra con sus labios, pero lo dice todo con su expresión de satisfacción y de orgullo tras tanto batallar.

Honestamente, no me considero una “buena” escritora. Tengo tantas carencias al respecto, que podría escribir un libro sólo citándolas. Sin embargo, Dios puso en mí ese deseo, ese ímpetu de escribir. Lo puso Él, sí. Para algo, entonces, debe servir. Tengo mis reservas en lo que se refiere a “publicar”, primero, porque no sé si realmente creo que pudiese escribir algo que valiese la pena publicar. Y, segundo, porque mi idea de escribir es muy clásica, o sea, que no es mi intención sumergirme en ese mundo editorial tan depravado donde el escritor parece ser la pieza menos importante del juego. Al igual que Jo, sería incapaz de ceder mis derechos, y dejar que algo que yo escribí perteneciera a otra persona que no fuera yo.

En fin, que quiero escribir una novela. En realidad ya tengo una escrita, pero esa será de uso doméstico, para que la lean mis hijos (¡ojalá!) o alguien de mi entorno que quiera leerla. Aunque lo tengo un poco difícil, puesto que no estoy rodeada precisamente de amantes de la lectura (jaja…). También tengo varios relatos (¿o son cuentos..? No lo tengo muy claro, la verdad). Y, por supuesto, si hay algo que abunda en mis libretas, cuadernos y demás, es la poesía. Tengo un Blog exclusivamente dedicado a ello, aunque no muy actualizado por el factor tiempo.

Quiero escribir una novela. Aunque sea mínimamente buena. El otro día leí que “X” periodista de fútbol escribió un libro hablando de cómo había sido su experiencia tras pasar el COVID-19. No recuerdo ni la portada, ni el título (sin duda, porque son perfectamente olvidables). Lo que sí recuerdo es que pensé para mí misma (y para Twitter): caray, ahora cualquiera puede publicar un libro y con cualquier contenido.

Entonces, ¿por qué no intentarlo yo? No lo veo como un proyecto a mediano plazo, sino más bien a largo plazo, pero quiero producir, quiero escribir y quiero tener proyectos grandes y pequeños que pueda abrazar algún día, así como Jo March abrazó el suyo al final de la película.

The End.

—Lihem ben Sayel.

3 comentarios en “Cosas personales: “Escribir una novela””

  1. Te entiendo perfectamente, tengo la misma inquietud, quizas la misma cantidad de poemas, relatos, historias comenzadas que reflejan parte de lo vivido; muchas veces no se, si es un legado que dejo a mis hijos, para los que me han querido, no se…quizas para que me encuentren en las palabras escritas cuando ya no esté, respuestas que no les di, etc. Soolo se, que escribo para liberar, para liberarme. Y soy muy dura, cuando me leo, y digo que no sirve, jajaja, pero no borro, ahi los dejo de igual manera. Gracias por compartir tu inquietud.

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    1. Mi querida Leila, me ha encantado poder leer tu comentario. No sé, me siento menos sola en este sentido. Me encantaría tener la capacidad de escribir buenas novelas. Ya no te digo ser muy buena, jaja… Amo la escritura y mi esperanza es que, con el tiempo, pueda lograr escribir algo de lo que me sienta orgullosa. Un fortísimo abrazo. Lihem.

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