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¡CORRE, CORRE AL LUGAR SECRETO!


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[…y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.]


Imagina por un momento a un hombre tan, pero tan enamorado y apasionado por su amada, que el sólo hecho de estar por fuera de su casa, le llena de un increíble gozo. Imagina que merodea por las afueras, soñando despierto, suspirando, por el mero hecho de saber que ella habita allí. Imagina su corazón latiendo a velocidades vertiginosas, porque escucha de lejos su voz. E imagina aún el éxtasis y la inmensa alegría que este enamorado experimentaría al saber que ella, al saber que él espera fuera, corre hacia la puerta para abrirle, y le invita a pasar con gran animosidad.

Esto es muy parecido a lo que David refleja en el Salmo 84:2 (NTV), cuando afirma: Anhelo y hasta desfallezco de deseo por entrar en los atrios del SeñorCon todo mi ser, mi cuerpo y mi alma, gritaré con alegría al Dios viviente.”

¡Con qué ferviente e intenso deseo suspiraba David por su Amado Señor! No hay duda de que estaba locamente enamorado. Y si tú sabes de lo que hablo, seguramente podrás comprender al rey David. Pero en la vida cristiana, en algún momento entre el primer amor y las tantas actividades y faenas cotidianas, ese “deseo ferviente y apasionado” se va apagando, como una llama que ha consumido ya casi toda la leña.

¿Es esto lo que te ocurre a ti? ¿Ya no sientes ese fervor de simplemente “estar” en la presencia de Dios, aún durante horas, deseando que el tiempo se detuviese? ¿Haces muchas cosas en la iglesia pero apenas te tomas tiempo para “estar con Jesús”? Definitivamente, el tema de la “intimidad constante” con Dios, es uno de los temas más abordados, y una de las mayores frustraciones del cuerpo de Cristo.

“No tengo tiempo para orar”, “me aburro orando”, “no sé por qué orar”, “cuando tengo tiempo, en verdad no me apetece”, “siento que Dios no me oye”. Yo he experimentado cada una de estas sensaciones. Me he determinado grandes metas que han empezado bien, pero han terminado en el mismo lugar, con la comunión seca y apurada, como quien se toma el café y el desayuno corriendo antes de salir al trabajo: sabes que lo necesitas, pero no tienes tiempo para disfrutarlo.

Y quizás uno de los principales problemas es que asociamos la palabra “oración” a algo impuesto, a una obligación, más que a algo delicioso. Y normalmente el ser humano reacciona de forma negativa a aquello que le es impuesto.

Pero hay una buena noticia…

¡Jesús nos llamó para “estar con Él”! (Marcos 3:14). Y dentro del tiempo que “estés con Él”, ocurrirán muchas cosas: le adorarás, te quebrantarás, le presentarás peticiones, escucharás su voz, guardarás silencio, intercederás por tu familia, le harás preguntas, etc… Así que no te agobies creyendo que tu intimidad con Dios sólo consiste en hablar sin parar, reprender al diablo y decirle a Dios cómo quieres que obre en tu vida… ¡No hay forma de poder disfrutar de una relación que es sólo un monólogo!

No importa lo que haya pasado antes de que leyeras esto, ¡ahora mismo es una nueva oportunidad de comenzar a reavivar el fuego de tu comunión con Dios! ¿Sabes que las probabilidades de que tú y yo conozcamos a un verdadero miembro de la realeza son verdaderamente ínfimas? Sin embargo, el Rey de reyes, el creador del universo, el todopoderoso Dios, nos invita a que nos acerquemos “con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” (Hebreos 4:16, NTV)

El Rey David, en el antiguo testamento, a penas podía soñar con habitar permanentemente en la presencia de Dios. Pero nosotros tenemos libre acceso a su presencia (sí, aún mientras te duchas; sí, aún mientras friegas los platos; sí, aún mientras conduces o acuestas a tu bebé…).

No tengo duda de que hay muchas cosas que Dios quiere hablar a tu corazón, él quiere ministrarte y sanarte, mostrarte sus planes e incluso corregirte con amor. ¡Todo eso ocurre en Su presencia! Así que, determínate hoy a reavivar esa llama de pasión por Dios, vuelve y retoma donde lo habías dejado, ya sabes… “confiadamente”. Porque nuestro padre amoroso siempre nos estará esperando con los brazos abiertos y con una sonrisa en el rostro..

Oremos juntos:

Señor, sé que he estado lejos del lugar secreto, o talvez he perdido el interés de “pasar tiempo” contigo. Espíritu Santo, ayúdame a avivar la llama de mi ferviente pasión por Dios. ¡Quiero habitar permanentemente en tu presencia!

Canciones:

(Este video trata del deseo de correr al trono de Dios, al lugar secreto…)

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No olvides darme tu opinión, así intercambiaremos impresiones y experiencias. Puedes escribirme también , si lo deseas, a mi email:

amira.lihembensayel@gmail.com

Dios te bendiga.

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8 pensamientos en “¡CORRE, CORRE AL LUGAR SECRETO!

  1. Guaooo!!! A lo mejor suena un poco egoísta, pero, me conforta saber q no solo me pasa a mí. … si no q es parte de este hermoso caminar con nuestro amado!! Y q bueno saber q no es el final sino q como las Águilas nos remontamos y seguimos adelante con mas fuerza q antes!!! Un abrazo! 😉

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    • ¡Jessi! Qué alegría que puedas comentar por aquí 🙂 No eres la única, desde luego… y esta lucha por “estar más tiempo con Jesús” no se acaba nunca. Yo admiro muchísimo a hombres de Dios que pasaban horas en oración o se dedicaban a ello y a la palabra. Entiendo que ahora como madre no tengo el mismo tiempo que tuve, por ejemplo, el año pasado, donde sí que pude pasar horas y horas en su presencia (y descubrí que sí es posible hacerlo). Peroo lo que hago ahora es pasar tiempo con Jesús y orar aún con mi bebé en brazos. Hago mis devocionales y estudio la palabra. En fin, ¡que sí es posible! Así que como tú dices, a levantar vuelo como las águilas, y con más fuerza que antes. Besos cariño ❤

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  2. El lugar secreto, ese lugar donde con ansias nos espera Jesús, ese lugar donde podemos sentirnos en completa paz, es mi momento de descanso, donde no necesito palabras, porque antes de decir algo el Espíritu Santo ya tiene una respuesta, una palabra de consuelo, una enseñanza para tu día a día, gracias Dios por tu gran amor!!!!
    Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles , porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.
    Mateo 6:6‭-‬8

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    • Así es amada, ¡es nuestro lugar de descanso! Eso me recuerda a una canción hermosa de Paul Wilbur que lleva ese mismo nombre. A veces nos preguntamos por qué estamos tan agobiados, de mal humor, o sin esperanza. La pregunta debería ser ¿pasamos suficiente tiempo en la presencia de Dios? Gracias por tu comentario, me encanta ese versículo. Un abrazo querida ❤

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¡Gracias por tu comentario! Un abrazo.

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