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EL PENSADOR (A. Rodin)

Mira que hay esculturas maravillosas en el mundo del arte, pero creo que, aunque no soy una gran conocedora de las esculturas, con esta sin duda me identifico enormemente. Vamos, no es novedad que en teoría “todos pensamos”, pero sí es cierto que algunos ya lo tenemos por deporte. Soy amante del pensamiento y del pensar. Creo que por eso se me da bien escuchar (y no tan bien comunicar largos hilos de pensamientos, a no ser que haya pensado mucho acerca de ello previamente).

En fin, PENSAR. La sola palabra libera endorfinas en mi cuerpo. Qué exagerada. Pero tranquilos, sé que hay más como yo. Pensadores. Analíticos natos. Averigüé acerca de esta escultura y me encontré con puro existencialismo y realismo en ella.

Se supone que el “retratado” por así decirlo es Dante (La divina comedia). Y está en un lugar muy interesante: Las Puertas del Infierno. Él se sienta, se acomoda y se abstrae. Comienza a pensar. Hombre, si yo estuviese a las puertas del infierno también tendría mucho en qué pensar. Me haría muchas preguntas, al menos. Y entre tantas preguntas habría una que encabezaría a las demás: ¿qué me hizo llegar hasta aquí?”.

Me identifico con esta escultura (yendo más allá del terrorífico apuro en el  que se encuentra Dante) porque creo que aunque a veces me he metido en problemas por pensar demasiado, (y sobre todo por llegar a conclusiones erróneas), uno realmente se conoce cuando es capaz de atender a sus propios pensamientos. Ya dijera un viejo amigo: “Pienso, luego existo”. No les voy a proponer una discusión filosófica acerca del tema (pues cada uno tendrá su opinión o lo contextualizará a su modo), pero sí digo que si no te tomas tu tiempo para pensar, meditar y analizar, puede que entonces ya hayas encontrado el motivo del por qué tantas cosas te salen mal en la vida.

Hace poco leí: los pensamientos se convierten en acciones, así que escoge los buenos. También he leído: piensen en todo lo bueno, todo lo justo, todo lo verdadero. Lo que pensamos, eso somos. Así que terminaré estando de acuerdo con Descartes: la existencia (o tu ser) es consecuencia de lo que piensas. Abajo les dejo esta porción, pero no como algo en lo que esconderse, sino como algo en lo que pensar: ¿existe una coherencia entre lo que pensamos y en cómo actuamos? Espero que no haga falta estar en la situación de Dante para averiguarlo…

<Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. > Jeremías 32:39

 

NejathHidalgO

*lihembensayel*

 

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