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EL TESORO, LA FLORECILLA Y LA LUNA DORADA

Esta foto me gusta. La veo, y ya mi mente imagina las historias más fantasiosas. La narrativa perfecta. Un toque mágico y envolvente. Cuando tenga a mis hijos les escribiré sus propios cuentos e historias. Quiero que sueñen y que imaginen. La imaginación creativa es perfecta para olvidar, para crecer y para continuar. La creatividad, en algunos momentos, es lo único que necesito. En un mundo de palabras vacías, puedes crear las frases más perennes. ¿Hay algo mejor que el arte? Ha sido lo más glorioso que Dios ha creado, a mi parecer. Nos dio los sentidos para percibirlo, tocarlo o admirarlo. Pero nos dio así mismo la capacidad de crearlo; y es eso lo que me inspira en la vida. Aunque mi vena artística y creativa también es la culpable de mi falta de concentración, mis despistes y mi desorden. Leer historias que me transporten a otro planeta y descubrir nuevos autores, nuevos paisajes, nuevos mundos y formas de ver la vida. No hay mejor regalo que un libro, o una carta hecha a mano con cariño. Menos mal aún hay gente que prefiere el papel y la tinta, tanto como yo.  ¡Cuánto amé a Christian Andersen…!

Me gusta estar sola. Vale… ¡me encanta! No sé si se debe precisamente a que gracias a Dios siempre estoy rodeada de muchas personas, que, además, son espectaculares seres humanos, de esos que no quisieras perder de vista jamás. Quizá sea por eso. O puede ser también por mi ya bien reconocida tendencia a la melancolía. Sea como fuere, disfruto la compañía de mis seres queridos y apreciados, pero también valoro con mucho bien mis momentos a solas. Ayer salí a caminar por la noche, ya sabes, las calorías. Fui hasta el mirador que me encanta tanto y las vistas de la luminosa ciudad impactaban de belleza. Pero luego descubrí algo mil veces mejor: la luna llena, grande, difuminada y dorada, ahí, para mí. Fue perfecto. Me gusta estar sola. Sí. Es la respuesta a mis falencias con algunas relaciones interpersonales cuando se trata de intimar. La verdad es que en realidad no quiero. Tampoco me gusta hablar mucho 🙂

Esta es mi parte fuerte e indomable. Me resisto a los conceptos preconcebidos que te hacen ser y actuar como el resto del mundo. La originalidad es mi punto fuerte. El pensamiento. A pesar de mis brotes sicóticos de melancolía, no tolero la autoconmiseración ni el victimismo. Me repele. Me encuentro bien liderando; me siento cómoda. Soy muy estratega y, aunque a veces parezca implacable e inflexible, en realidad lo que hago es ser disciplinada, y esto me da buenos resultados. Soy cercana cuando debo serlo, aunque muchas veces la gente se duele conmigo porque soy distante la mayor parte del tiempo. Superficial también me vale jaja. ¿Pero qué puedo hacer? Si no lo hiciera, sufriría más, porque la gente ama invadir los espacios personales. Preguntarte cosas que no quieres contar y ¡eso no me gusta! Hay que saber manejarse. Tal vez no he escogido la mejor forma, pero en verdad soy tan frágil que esto es lo que me funciona 🙂 Y además, está más que comprobado que mis relaciones de amistad femeninas no suelen tener mucho éxito. Obviamente, admito toda la responsabilidad. Debe ser un ángel, como K., para poder triunfar.  Esto es tan boscoso como la trama de la Operación Malaya.

Apasionada. Ninguna palabra puedo hacerla tan mía como esta. Para bien o para mal. Sin términos medios. Y muchas veces obstinada y caprichosa. Es aquí donde entra también mi vanidad. Mirarme en todo lo que refleja mi imagen. Cuidar cada movimiento, gesto y mirada. Todo para saber que soy yo, y no una copia barata de alguna miscelánea de famosas de las revistas del corazón. Aunque aquí también debo admitir mi temor a la vejez y a dejar de ser joven y bella. Entonces aquí también reflejaré que me fijo mucho en Sofía Loren y en la Preysler. Me fascina el romance y los detalles, pero no los pequeñitos, sino los grandes: hacer algo para alguien que no se lo espera. Poner un toque oriental en todo. Presumir de ascendencia. La diplomacia y estar siempre sonriente. Educación, amabilidad, cortesía y un toque de glamour. Perderme horas escribiendo y luego meterme en serios problemas por ello. Atreverme a ser yo, rozando los límites de la provocación. Porque también me he dado cuenta de que la gente se asusta o teme lo que cataloga como diferente y atrevido.

Me gusta el misterio. Los secretos. Saber decidir qué ocultar, qué mostrar y qué dejar entrever. Asumir riesgos, siempre y cuando no tengan que ver con las alturas. Vivir y amar intensamente. Hacer locuras en las que creo con todo el corazón. Llorar, reír, danzar, escuchar. Sentir la música como parte de mi existencia. Soñar que hay un mundo mejor y que puedo ayudar a crearlo. Ser auténtica. Ayudar a otros a sentirse bien aunque ellos ni siquiera lo sospechen. Mirar a los ojos. Saber que soy imperfecta y molestarme firmemente por ello. Aunque luego aprendo a sobrellevarlo. Ser competitiva y ambiciosa cuando me propongo algo. Sí.  Aprender a olvidar el pasado doloroso. Ser desmesuradamente feliz 🙂

Lihem Ben Sayel,
The Princess Of The Lord...

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