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Haggadah, admiración y bicicleta

Antes que nada… Una formal y cálida bienvenida a la Primavera. Empezamos esta entrada con la maravillosa “Primavera” de Vivaldi, de su obra “Las cuatro estaciones”.

 

 

Me siento repentina y suceptiblemente melancólica. Una sensación que reconozco a la perfección, dado que es mi primer temperamento, o como se diga. Pero claro, si es la sensación que te deja leerte un libro de los grandes, una novela histórica muy bien elaborada de manos de una ganadora del Pulitzer: Geraldine Brooks. La sensación que te deja despedirte de un gran libro, es como si sintieras tristeza porque acaba tu conexión con aquellos personajes y aquella envolvente historia. Te preguntas ¿qué habrá sido de sus vidas? ¿Cómo continuarían? Y entonces, por el afecto, deseas que todo les hay ido bien. Sí, ja, desearle el bien a personajes enteramente ficticios, como ya lo dijera Brooks en el epílogo del libro. Pero así somos los melancólicos. Así soy yo.

 

Haggadah de Sarajevo

El libro me aportó datos importantes acerca de la Inquisición. Denigrante. A veces olvidamos que la maldad reina en los corazones humanos; lo olvidamos justo antes de darnos cuenta de sucesos como estos. Ahora he tomado en mis manos el tan comentado libro de Follet, “Pilares…”. Voy a leerlo, aunque espero que valga la pena (tiene más de mil páginas, y sí, soy de esas que se lo piensan bien antes de leer tantas páginas).

He tomado el sol ¡al fin! No hay nada mejor que la tez morena, ligeramente bronceada. Gracias a Dios por la terraza privada de mi casa.

También he querido hacer mención (aunque no sé realmente el por qué) las cualidades que me llaman la atención de los demás. En mis años de secundaria, fui una ferviente estudiosa autodidacta de la sicología. Soy por naturaleza  una analítica del comportamiento humano, vamos, que se me da bien. Y a mí, personalmente, me llama la atención, o mejor dicho, captan mi admiración las siguientes cualidades:

1. La inteligencia

2. El saber estar (o como diría mi amigo Wilson, el Glamour)

3. La humildad (la verdadera, sin fingimientos ni imitaciones)

4. La pasión que descargan (sí, sí, sí, alguien que vive  y defiende con pasión sus convicciones y se entrega enteramente en lo que hace)

5. La sencillez (una vez más recalco, la verdadera, sin fingimientos. No tolero la falsa humildad)

6. Si hicieron algo que marcó la historia por querer dejar un legado a los demás

7. Que sepan escuchar (oh oh… ¡en peligro de extinción señores!)

8. Que sean apasionados buscadores de Dios y pregonadores del evangelio

9. Que no sean religiosos ni exageradamente dogmáticos

10. La sabiduría

 

***   *****  ***

 

VAROS ENUNCIADOS

 

Alguien llamado <Mariom> ha escrito un agradable y bien elaborado comentario en mi entrada “Nuevas reglas de ortografía de la RAE”. Me pareció muy agradable y quería mencionarlo porque no sé quién es.

Me he convertido (junto a mi amado y aventurero esposo) en una aficionada al ciclismo urbano. Les invito a que lo prueben, es verdaderamente excitante.

Empecé a escribir un relato corto dirigido a adolescentes. Pronto lo publicaré por este medio.

¡Qué difícil es conseguir hacer amistades profundas! Quiero decir, luego de haber sido “arrancada” o mejor dicho “predestinada” a España, luego de 8 años, he caído en cuenta de que no es nada fácil. No sé con qué tiene que ver. Pero lo averiguaré 😉

Al fin la ONU se decidió en cuanto la zona de exclusión aérea en Libia. Tiembla Gadafi.

 

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