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Los Faros de mi Vida

Para mí, vivir es soñar… y no me hace falta cerrar los ojos. Descubrí que me es difícil poner título a mis poemas y demás escritos porque me cuesta encasillar mis sentimientos. Haré como Neruda, que llegó a enumerarlos.

 Hace unos días estuve en un Faro, (mi nueva gran pasión) que data nada más ni nada menos que del Siglo II. Lo toqué varias veces, no sé, porque sentía que formaba parte de él mientras lo hacía. Ya estaba oscuro, era la noche, y la Torre de Hércules (el faro en actividad más antiguo del mundo) estaba perfectamente iluminada. Era la imagen perfecta, sí… y ahí estaba yo. Soñando. Viviendo. Y congelándome también. Pero no importaba nada más, sino el Faro y yo. Su luz giraba y giraba y yo me preguntaba ¿cuántos marineros estarán siendo ahora mismo guiados por esa luz?

 Alguien muy especial me regaló un cuadro en blanco y negro de un faro. Las olas estaban agitadas. Seguramente el viento era veloz al deslizarse por el mar. Pero nada importa si miras al Faro. Estás tranquilo porque sabes que, mientras su potente luz gire, siempre habrá esperanza de volver al hogar en puerto seguro. Afirmar los pies en tierra y… seguir viviendo, seguir soñando… total, para mí es lo mismo.

 

¿Quién es tu faro? ¿Quién es tu guía? Yo tengo a Dios, a quien llamaré El Gran Faro Eterno que nos guía hacia el puerto seguro de la Eternidad. Me salvó. Me rescató de tantas cosas que me habrian hecho perder la cabeza y mucho más. Me salvó de mí misma y de las cosas que me habrían hecho caer por el abismo sin opción de volver atrás. Pero también hay otros faros en mi vida, gente que ha hecho tanto por mí…. Mis padres me guiaron hacia un camino de integridad y justicia y una buena educación.

 

Mi padre me ha guiado por el Faro del Esfuerzo y del máximo provecho. Me enseñó que el tiempo es más valioso que el oro, y que todo lo que hagamos con él traerá algún fruto. Me mostró que nunca se puede perder la esperanza de creer en lo sueños, aún en los que parezcan sumos imposibles. El cariño, la bondad, la alegría son su sello. El Faro del diálogo, la comprensión y la diplomacia. La paz es lo que siempre se busca y se debe hallar.

Mi madre me ha guiado por el Faro de la Justicia inquebrantable, de la integridad, de una verdad tan admirable que es un reflejo de Jesús en la tierra. Me ha guiado por valores y principios que ciñeron mi vida hasta el día de hoy y que me permitieron casarme virgen, o que me recuerdan que “el vago trabaja doble” y que “si vas a hacer algo hazlo bien, si no mejor no lo hagas”. Cosas que guardaré en mi memoria y transmitiré a mis hijos y a todo el que aprenda de mí.

 Mis abuelos me han guiado a través del valiosísimo faro de la sabiduría y de la experiencia, la cual es más valiosa que la teoría de la vida.

 Mi abuelo Sayel me guía por medio del Faro del respeto y de las raíces más hermosas que alguien pueda poseer, me guía por medio de la historia de un pueblo, pero también la historia de un hombre fuerte y valiente que surgió de la nada y encontró un todo. Su faro me recuerda quién soy y me enseña a estar orgullosa de ello. Este faro sostiene gran parte de mis cimientos porque lo veo tan, tan grande…

 Mi abuela Rosa me guía por medio del Faro de la alegría y la sencillez. Todos admiramos lo mismo de ella porque irradia una especie de energía tan poderosa que no te puedes resistir. Hasta puedes percibir su inocencia. Necesito este faro y ella, me guía con una ternura inmensurable.

 

Mi abuela Elisa me guía por medio del Faro de la disciplina y de la constancia, el trabajo y la pasión por Dios, el único y verdadero. Su Faro me atrajo a Dios sin pensarlo, sin saberlo… pero me llevó hacia Él, me enamoró y me cautivó. ¿Qué habría hecho yo sin este faro? Necesito volver a tenerlo cerca de mi barca.

 Mi hermano Robert es el faro de lo inseparable, porque por mucho que peleáramos cuando éramos niños, lo amo con tal amor que daría mi vida por él. Ahora quisiera estar cerca de él para que me guiara con su alegría y su nobleza. Amado hermano, deseo que seas tan buen faro con tu hijo como lo eres para mí, y será así. Porque eres el mejor padre del mundo, y serás su amigo, como eres el mío. Este Faro es tan parte de mí como mis huesos.

 Mi hermano Ramón es un faro maravilloso. Vino al mundo casi sin decir que venía. Porque él es así, te atrapa cuando menos te das cuenta y entonces se convierte en la persona más maravillosa que se haya cruzado en tu camino. Con sus 11 años lo veo como el Faro de la inteligencia, de la inocencia y del amor incondicional. Necesito este Faro cada día de mi vida… es carne de mi carne. Te amo con todo mi corazón y te sé que serás más grande que todos nosotros.

 Mi amado José… te conozco sólo hace 5 años, pero Dios deparó que fueras mi faro por siempre. Miro a ti cuando me siento triste y me alegro sin más. Miro a ti cuando estoy confundida y encuentro paz. Miro a ti cuando me desanimo de mí misma y tu luz siempre le levanta. Eres roca, piedra sólida que me sostiene. Necesito tenerte cerca para sentirme viva y saber que todo estará bien. Mientras mis ojos puedan ver tu luz yo seré siempre feliz. Te amo.

 Narcisa, Amara, Carmen fueron mis Faros también. Gracias eternamente porque sus huellas en mí perdurarán para siempre. Narcisa: me presentaste a Cristo y te tomaste la molestia de quedarte hasta las cinco de la mañana leyendo la Biblia para mí. Jamás lo olvidaré. Amara, mi primera pastora y mentora, me enseñaste más de lo que imaginas. Aún hay en mí grandes vestigios de la luz de tu Faro en mí. Fuiste mi gran maestra en el evangelio. Fueron cinco años intensos pero me preparaste lo suficiente para poder caminar sola en tierra extranjera y no desmayar. Gracias con mi corazón. Nos volveremos a ver. Carmen: es católica, misionera en el que fuera mi instituto en Ecuador. Aparecías y desaparecías, pero entre esos encuentros que tuvimos me enseñaste a abrazar y ahora es una de las cosas que más practico a diario. Me enseñaste a ser cercana. No cumplimos nuestras promesas (habíamos quedado en que me enseñabas a pintar y yo a ti a escribir) pero ojalá nos volvamos a ver. Espero que estés bien dondequiera que estés.

 Mis amigos han sido Faros también… y aunque de algunos de ellos perdí su luz, sé que hallaré otros Faros en el mar, o por lo menos, espero que los que ahora tengo localizados nunca, nunca apaguen su luz para mí.

 Sigo en Galicia y espero volver a la Torre de Hércules, porque creo que en ese Faro tengo la impresión de haberme reencontrado con una parte de mí misma que había olvidado sin querer. Vuelvo a mi esencia… y volveré a nacer.

 

 Lihem Ben Sayel,

The Princess Of The Lord…

 

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5 pensamientos en “Los Faros de mi Vida

  1. Robert Hidalgo Mahmud en Fb:
    Nejath, tú tambien eres uno de mis faros. Eres el faro que siempre me dice que puedo conseguir lo que me propongo. El faro que me anima a hacer las cosas de hago… yo sin tí no podria ser lo que soy. Te quiero mucho tita.

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  2. Hemana linda tu siempre seras para mi mi faro te quiero muxiximo y tu lo sabs siempre me tendras contigo por siempre por mas q a los otros faros la luz se les apag q lo dudo pues estare contigo ast el final y si se me apaga la luz te doy señales acusticas para decirte k no me eh ido si no que te estoy apoyando desde algun lugar del oceano besos hermanita te amo

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