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Crónica de una Princesa que esperó por amor…

 
 
 
 
 
No sabía yo tu nombre, no veía yo tu rostro…
pero esperaba por ti mi alma, mi corazón, y por entero mi ser.
Por aquel hombre que se adueñaría de mi noches,
por aquellos momentos que negué a otros;
no sabía yo tu nombre, pero toda una vida te esperé.
 
Pasé por valles, y las sombras sobre mí cayeron,
mas vencerme no pudieron, pues la mano de Dios me sujetó.
Cuando las dudas aparecieron, me aferraba yo a tu sonrisa…
no sabía yo tu nombre, pero  te amaba ya  mi corazón.
 
Lo he guardado todo, para que sólo tuyos sean mis amores.
El aroma de mi piel, y de ella sus sabores…
la miel que dulcemente seducirá cada parte de tu ser.
 
Hay un secreto que mi alma oculta,
hay una historia detrás de mi verdad:
y es que tus ojos, amor mío, me los enseñó la luna
en todas esas noches en las que sólo podía por ti suspirar.
 
Como con vino, me embriagué de tanto soñarte,
de tanto anhelarte mientras llegabas a mí.
Como las rosas, fueron rojas mis ganas de amarte:
la pasión encendida jamás la pude disuadir.
 
 
 
No conocía tu nombre, pero sabía que eras mío
Tus labios no había besado, pero para mí estaban escondidos.
Mi corazón no había tenido dueño, no hospedé a nadie mientras esperaba tu llegada….
Y ahora, mira qué poco queda… tú serás mi esposo, y yo me convertiré en tu amada.
 
¡Cómo sueño con tus brazos, y con el palpitar de tus sentidos!
Compartiremos una vida juntos: ese siempre fue nuestro destino.
Caminaremos seguros de la mano, y nada nos detendrá…
porque la llama que Dios encendió nada ni nadie la podrá apagar.
 
Que se deleite mi amado en la recompensa del Señor.
Victoria, amor y honra serán por siempre nuestra canción.
Te invito, amado mío, a que conozcas lo que es tuyo;
se acerca el momento donde haremos nuestro el mundo.
 
 
 
Soy mujer de un sólo hombre,
soy mujer que contigo aprenderá
a descubrir los aromas de las flores,
a desnudar sin vergüenza su majestad.
 
Ahora veo tu rostro, se descubrió frente a mí tu nombre.
Te veo y no me canso de admirarte… eres el más grande de todos los hombres.
 
Valió la pena recorrrer en silencio
la espera que a la victoria me hizo llegar.
Porque mi pureza es tuya, para que tú la disfrutes…
pero vengo de tierra de fuego, de donde el misterio es un arte de amar.
 
Te agradaré cada día y cada noche,
escucharé tus palabras, atenderé sin reproches
a los caprichos de mi amado, para que en mí halle su deleite…
 mil poesías, mil caricias, mil danzas del cálido oriente.
 
 
 
 
 
Exploraremos juntos las recónditas sendas del amor;
inventaremos historias que sólo sean para los dos.
Nos miraremos el uno al otro, ya no habrá nada que temer…
porque no conocía tu nombre, pero siempre quise ser tu mujer.
 
Lihem Ben Sayel…
The Princess Of The Lord…
 
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10 pensamientos en “Crónica de una Princesa que esperó por amor…

    • Querida princesa eres realmente la inspiracion y el camino a soñar y creer en lo que conocemos, nuestro Dios seguro se siente orgulloso de haberte creado cada vez me enamoras mas , eres esa chispa que necesito cada dia el saber que .El señor te usa para levantarnos y saber que podemos tambien alcanzar nuestro objetivo eso es realmente maravilloso doy gracias a Dios primero por que sin el nada de esto seria posible ,por favor sigue adelante con esto seguro que como me ayuda mi ayudara a muchas mujeres eres sencillamente mi hermosa PRINCESA …

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