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Mi encuentro con Azahara

 

Azahara…

 
  Azahara. Una mujer del Líbano de unos ojos grandes con un color verde agua que son difíciles de olvidar. Rubia. Piel blanca que resplandecía al sol. No hay duda de que en su juventud su belleza no pasó desapercibida. Su padre, musulmán, se enamoró de una joven granadina, de ojos negros profundos, los cuales Hazahara no sacó.  Empieza a contarme de lo agitada que es su vida de Comercial, trabajando con los Laboratorios, vendiendo fármacos.
 
  "Me gusta vivir en el norte"  -me dice. Yo le contesto que ýo también preferiría el norte para vivir. Hay mucho arte, cultura, el Auditorio (al cual no perdonaré este año, y le haré una visita al fin…) y Bibliotecas con libros de ensueño.
 
   Azahara me pregunta de dónde soy. Pero por primera vez, talvez, le digo que soy "ecuatoriana" simplemente, y no le hablo acerca de mis mezclas. Ella hace referencia de su matrimonio. Por las cosas que dice, no parece haber sido muy bueno. "Metí la pata…"  -me dice. Yo sonrío. Finalmente hablamos de cultura y de pronto surge el tema:
 
   – "Mi padre es musulmán practicante. Yo en mi vida he usado el velo. Respeto esto, pero no lo usé en mi vida."  -dice la mujer libanesa, de unos 40 y tantos años.
   – "Mi caso es un poco particular…"  -le digo. Ella me mira fijamente con sus grandes ojos verde agua y me dice:
   – "Ya lo sé, eres evangélica."    -yo me quedo sorprendida y respondo ¡Sí!
   – "Yo lo soy también, aunque ya ves, no practico mucho"  -me lo dice señalando el cigarro que encendió minutos antes.  Y continúa diciendo:  "Hace mucho que no voy a la Iglesia, pero soy cristiana."
 
   Yo le menciono un par de cosas, como por ejemplo, que Dios está interesado en su corazón, y en restaurarlo verdaderamente. Dijimos un par de cosas más al respecto, y apareció mi guagua. No quería irme sin bendecirla:
 
   – "Tú tienes un buen corazón. No dejes de ir a la Iglesia. Dios te hablará ahí."
   – Muchas gracias, pasaré por ahí. Ha sido un placer….  
   – Igualmente     -le contesté. Me marché.
 
   Gente. Personas que se cruzan en nuestro camino, a los cuales Dios, por medio de mi oración "Ponme las almas delante, Señor" me permite conocer. Voy rumbo a mi trabajo. Veo el paisaje de las rocas y los cactus. Cierro los ojos… y me voy dejando dormir.
 
 
The Princess Of The Lord…
   
 
  
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