[Los ojos de los inocentes]

«Ahora es cuando sé que lo que empieza mal, normalmente, termina mal. Que el sol sale para justos e injustos. Y que las lágrimas también empañan los ojos de los inocentes; de aquellos que sufren las consecuencias de guerras que ellos no iniciaron. Y pagan los daños de errores que ellos no cometieron. Y esto último es, probablemente, lo más cruel de la vida misma. ¿Cuál será, entonces, su consuelo? ¿Tiene algún sabio respuesta para este misterio? Yo, en medio de mi propia agonía, busco desesperadamente ese consuelo. Una respuesta.»
—Hadassah Khan.
[Historias bajo un claro de luna]

«Historias bajo un claro de luna» —Introducción.

Introducción.

¿Dónde estás? ¿En qué momento de tu vida te encuentras lidiando? ¿Cuántas decisiones has tenido que tomar para llegar hasta aquí? ¿O es que tal vez sientes que, estás donde estás, pero no por decisiones, sino por ciertas razones ajenas a tu voluntad?

Seguramente, tu vida sea un cúmulo de todos esos factores. Seguramente te sea también fácil reconocer cuáles fueron tus puntos de inflexión. Tú y yo nos hemos equivocado. Hemos tomado decisiones cobardes. Hemos dejado ir a personas por puro temor. Hemos herido con la única intención de protegernos, —como si eso fuese una excusa aceptable. Nos hemos hecho fuertes en ocultar nuestras debilidades. Pero seguimos caminando, porque no encontramos otra alternativa eficaz a la vida.

Nos queda seguir. Seguir amando; seguir riendo; seguir luchando; seguir viviendo. Nadie podrá decirte —con exactitud— cómo es esto de vivir. Vas a tener que experimentarlo por ti mismo. Ningún testimonio acerca de la vida será tan certero y fiable como el tuyo.

Tú sabes lo que has pasado. Tú conoces esos baúles de tu alma donde se esconden tus secretos más peligrosos. Los más desdeñables. Los que cambiarían el concepto que otros tienen de ti. O peor aún, te redefinirían frente al espejo.

Quizás no te atrevas a seguir este camino, porque es posible que no quieras adentrarte en aquello que desconoces. Pero la búsqueda de la verdad exige desenmascarar los estereotipos y los preconceptos.

Pero si quieres venir, no tengas miedo. Yo recorreré este camino contigo…

Hadassah Khan.

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Cositas mías.

1.

Hay muchas películas que me gustan muchísimo. Pero hay una que las sobrepasa a todas en todos los sentidos: Ben Hur. Soy incapaz de decirles las incontables veces que la he visto —y la continúo viendo. Y, en estos días, sentí curiosidad por saber de la vida de sus protagonistas. Y me tropecé con que Haya Harareet (la actriz que interpreta el papel de Esther), es la única que aún sigue viva. Es un año menor que mi abuelo. Ah, y ya que estamos, en verdad la BSO de esta película es maravillosa, pero el tema “Esther” es tan pero tan bello… Me transporta a otro mundo.

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2.

Esta cantante, Ofra Haza, y esta canción (Yerushalayim shel zahav) es una marca distintiva en mi vida. Los que me conocen bien, lo saben. Hace mucho que no escuchaba esta canción. Y al ponerla, son muchos los recuerdos que pueblan mi mente. Tuve mi época muy “Ofra Haza”. Y esta cantante (y en especial, esta canción) siempre estarán ligadas a mi vida.

3.

Un saludo para Sonia. (Sí, Sonia G. T., para ti jaja…).

4.

Me he estado planteando escribir una nueva historia. No en plan novela. Simplemente una historia. Similar a la que empecé hace casi 10 años con Lihem Ben Sayel. Vamos a ver si me es posible.

Lihem.

¡Mamá recién estrenada! (Y con poco tiempo para escribir…)

¡Bien! Iré rápido, porque mi nueva etapa con la maternidad, de momento, no me concede más de un par de minutos libres al día. 😀

Isaac nació el domingo 19 de febrero, a las 06:30am. Parto natural. Todo salió mejor de lo que imaginaba. Pero caray, eso de las contracciones realmente duele mucho. Con 7 de dilatación, recibí una bendición del cielo llamada epidural. Dios la bendiga. Las expertas me dicen que me perdí precisamente lo más doloroso de aquello que llaman dar a luz. Ups… Me temo que no lo echaré de menos 😀 .

La primera noche en casa, fue como no-me-digas-que-esto-va-en-serio… ¡Me sentía sobrepasada por la experiencia! ¡Abrumada! ¿Y si se enferma? ¿Y si se me cae de los brazos? ¿Y si lo hago todo al revés? En fin, que mi mente era una constante catarata de “y sis”. Pero el segundo día ya fue diferente. Empezamos a conocernos, a presentarnos con respeto, y al cabo de casi dos semanas puedo decir que la conexión es maravillosa.

Mi pequeño es exactamente como lo imaginaba: tranquilo, manso, con una arrebatadora expresión de paz en el rostro, ¡guapo!, y, gracias a Dios, sano. Yo le había pedido a Dios un bebé tranquilo para poder seguir buscado Su rostro. Y, efectivamente, así como oraba intensamente con Isaac en el vientre, lo sigo haciendo con él ya en este mundo. Oramos juntos. Qué bella experiencia.

Obviamente no duermo casi nada… pero todo carece de importancia cuando veo su hermosa carita. Eso sí, me he desentendido del móvil y de las redes porque el poco tiempo que tengo prefiero invertirlo en otras cosas. Pero en esta plataforma sí que estaré, siempre y cuando halle un tiempo más o menos decente.

Este es mi reporte desde motherhood-land…

Siempre vuestra,
Lihem Ben Sayel…
¡Mami recién estrenada, y muy feliz!

P.d.: la mitad de esta entrada ha sido escrita con una sola mano. En el otro brazo sostenía a mi bebé. Ay, cómo cambian las cosas de un momento a otro… xD

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41.

esperando-aHoy cumplo 41 semanas de embarazo. Me siento estupendamente, aunque ya he empezado a notar ese “dolor” que me advierte de la inminente venida de mi pequeño. Estoy agradecida por Dios porque todo está perfecto. He disfrutado tanto este embarazo; y me parece increíble que ya sólo esté a días de tener a mi bebé en brazos, y de empezar una vida totalmente nueva.

La verdad es que el bebé aún no ha nacido y ya me he ausentado bastante de aquí. No quiero imaginar cuando nazca jeje… Pero un sabio dijo que “todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Pues ahora llega una temporada nueva a mi vida, y muy lejos de sentirme temerosa, estoy deseosa de empezar a vivirla.

Les envío un fuerte abrazo a todos, y gracias por su cariño y sus buenos deseos. Espero poder tener al menos cinco minutos para poder avisarles que mi pequeño ya nació. Tiene muchos tíos y tías aquí jeje…

Siempre vuestra,

Lihem ben Sayel.

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«Hijo mío, ha sido un honor…»

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Hijo mío, ha sido un honor tenerte en mi vientre: sentir tus movimientos, percibir tu compañía a cada instante de mi vida, desde el día en que supe que habitabas mi cuerpo. Hijo mío, sigue siendo un honor contener tu cuerpecito dentro de mí. Saberme bendecida y privilegiada con el inigualable don de la vida, el milagro más grande que, de seguro, experimentaré. Ha sido un honor ser el vehículo por el cual, un ser único e irrepetible, llegará a este mundo para ser inmortal. Tú nos has traído un gozo indescriptible. Has sido la risa celestial que resuena en nuestras almas. Eres la promesa de Dios encarnada en el cuerpecito de un varón. Y aún así, sé que no eres mío, que no me perteneces. Que te enseñaré a volar, pero que no te retendré para siempre en mi nido. Por eso, hijo mío, te repito que ha sido un honor. Y seguirá siendo un honor traerte al mundo, sostenerte en brazos, criarte y enseñarte a edificar los puentes que yo rompí; desafiarte a construir más alto de lo que lo hice yo; animarte a escalar las cimas que yo no alcancé a escalar, y ayudarte a romper las barreras que no logré atravesar. Sí. Me quedaré detrás de ti, por si te sientes tentado a retroceder. Y te volveré a empujar hacia la vida, hacia el propósito con el cual has sido enviado por Dios. Sé que existes, y que vienes desde más allá del cielo azul. Es un honor ser tu madre. Ahora sólo falta que veas la luz…

39 semanas… ❤

זה כבר כבוד, יצחק

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Cosas personales, Enero 2017 (Parte I)

Mi esposo y yo estábamos en una cafetería, tomando algo rápido, rumbo a esas compras de último minuto que acompañan a la venida de un bebé. [Se supone que ahora tengo una especie de “síndrome de anidamiento”, así que en mi mente no cabe otra cosa que aprovisionarme de todo lo necesario, y de que todo esté listo.]

Y allí, después de haber realizado el pedido a la camarera, mi mirada se perdió, dando lugar a un pensamiento, que luego compartí en voz alta a mi esposo: «¡Es increíble cómo una persona puede cambiar tan radicalmente de un año a otro!» En verdad, este pensamiento puede resultar cliché. Pero me estaba refiriendo a mí misma. O sea, lo digo con sumo conocimiento de causa.

[Me he detenido en este párrafo durante unos minutos porque, sinceramente, no sabía qué más enlazar a este pensamiento; pero a la vez me parece un pensamiento excesivamente retórico e introspectivo como para dejarlo allí. Ah, también estaba mirando lo largas y bonitas que tengo las uñas. Benditas hormonas.]

Este año, como ya dije en el post anterior, me he centrado en derrotar mi temor a la vulnerabilidad y a la exposición emocional en mis relaciones. Por ejemplo, muchas veces quería decirle a alguna persona que la quería, o lo importante que era para mí, pero casi de inmediato me venía un pensamiento como: “esa persona está ocupada; leerá tu mensaje pero el sentimiento no es recíproco. Darás la sensación de estar buscando refugio, te mostrarás débil si lo haces, etc…”

Vaya, sé que no soy a la única a quien le pasa. Por eso lo escribo por aquí con total tranquilidad 🙂 .  [Recuerden que estoy en fase experimental de romper mi temor a la vulnerabilidad y a la exposición emocional.]

¿Que cómo me siento después de hacerlo? ¡Pues libre! Y también madura emocionalmente. No sé si esto tiene que ver con la maternidad, o si simplemente coincidió así. Pero lo que sí sé es que al final del año, me habré transformado en alguien que tendrá -menos- miedo a abrir su corazón y fomentar relaciones profundas con otras personas.

Ojo, sigo siendo bastante concienzuda a la hora de elegir amistades íntimas. Esa lección ya la aprendí hace tiempo, y créanme que me ha ahorrado muchísimos dolores de cabeza no ir contando mi vida privada por ahí, a menos de que tenga esa certeza interior de que la persona que me escucha es íntegra, madura y leal. Sin estos requisitos, aunque necesite hablar desesperadamente, elegiré callarme.

Técnicamente, ahora me esfuerzo en dejar fluir mis sentimientos positivos hacia los demás sin temor a sentirme vulnerable al hacerlo. Envío mensajes a mis amigas diciéndoles que las quiero o que pienso en ellas, envío mensajes a mis padres, hermanos (hola Tito, he aquí tu mensaje jaja). Y cuando se trata de relaciones que están tensas o raras, me obligo a intentar ser humilde y dar el paso de acercamiento, aunque luego la otra persona no reaccione con mi mismo buen espíritu.

Esto también lo estoy aprendiendo: no apagar mi luz interior, mi esencia, a pesar de las malas o extrañas actitudes de los otros. Yo debo sobreponerme a los altibajos emocionales de los demás, e intentar permanecer por encima de ello. Los inestables son ellos, no yo… 😉

Bueno, esta es la típica entrada voy-a-escribir-algo-porque-no-sé-si-tendré-tiempo-cuando-dé-a-luz jaja, así que, perdonen la retahíla, pero esto es un blog de memorias… 🙂

p.d.: junto con el “síndrome de anidamiento” me ha sobrevenido un apremiante deseo de volver a escribir un relato corto o novela. Talvez eso se llame el síndrome de haz-todo-lo-que-puedas-antes-de-desaparecer-por-un-largo-tiempo… xD

Lihem, de 37 semanas.

EXTRAS:

⇒Nueva entrada en mi blog “Diario de Lihem” : Un poco de todo.

Cosas que deseo hacer después de dar a luz. (Se sobreentiende que son cosas que NO he podido hacer durante el embarazo…)

  • ¡¡¡¡¡¡¡¡Dormir boca abajo!!!!!!!!!
  • Tomar café. El de verdad.
  • Ir al spa… (por favor, ¡¡¡¡¡díganme que podré!!!!!)
  • Hacer sesiones de abdominales todos los días jaja… no me acostumbro a verme el vientre tan… ¿grande y redondo? Aunque AMO mi barriguita 🙂 ❤
  • Moverme en todas las direcciones.

Ahora sí, au-revoir… 🙂